Un adolescente con autismo ha herido a quince miembros del personal en un centro de atención social, destacando profundas fallas sistémicas en el enfoque de Croacia para apoyar a las personas en el espectro del autismo que exhiben graves desafíos de comportamiento. El incidente ha provocado renovados llamados a la reforma dentro del sistema de bienestar social del país, que los críticos argumentan que carece de recursos adecuados, infraestructura y experiencia especializada para manejar tales casos de manera efectiva.
El niño, de diecisiete años de edad, fue puesto bajo el cuidado de la instalación después de las intervenciones del Ministerio de Trabajo, Sistema de Pensiones, Familia y Política Social (MROSP). Según los informes, se realizaron amplios esfuerzos para preparar tanto a la institución como al adolescente para su integración en el medio ambiente. Sin embargo, a pesar de estas preparaciones, el comportamiento del joven se agravó con frecuencia, lo que llevó a la instalación a solicitar su retiro después de un mes y medio.
La decisión se produjo después de múltiples incidentes relacionados con una conducta agresiva, incluidos dos casos en los que el centro se puso en contacto con un hospital en busca de orientación sobre posibles medidas, como la restricción física, a las que el hospital no respondió.
La situación culminó con el adolescente atacando a quince empleados, dejando a cinco de ellos hospitalizados debido a lesiones graves. Este trágico resultado subraya la insuficiencia de los sistemas actuales diseñados para apoyar a las personas con necesidades complejas. El centro concluyó que no podía satisfacer los requisitos específicos del adolescente, especialmente durante los períodos de deterioro psicológico, citando numerosas limitaciones dentro del sistema de atención social.
Darijo Jurišić, un representante legal de personas con discapacidad, ha abogado durante mucho tiempo por el establecimiento de unidades especiales dentro de los centros de rehabilitación existentes para manejar situaciones de crisis. Enfatizó que el problema ha empeorado en los últimos dos años, señalando que las discusiones sobre el autismo a menudo se centran únicamente en los niños, descuidando las realidades que enfrentan los adultos con autismo que requieren apoyo continuo. A medida que las personas envejecen, sus habilidades de comunicación pueden disminuir, mientras que su fuerza física aumenta, a menudo acompañada de comportamientos agresivos.
Estos cambios ejercen una inmensa presión sobre las familias, en particular sobre las madres, que con frecuencia se ven obligadas a ocuparse de las cosas sin la ayuda suficiente.
Jurišić destacó el costo emocional y físico experimentado por los cuidadores, afirmando que a menudo se ven obligados a lidiar con episodios violentos solos, sin las herramientas o el apoyo necesarios. Describió cómo el sistema no proporciona ubicaciones adecuadas, ya sea debido a la falta de espacios disponibles o niveles insuficientes de personal. En muchos casos, los alojamientos temporales no son adecuados para las necesidades de las personas con autismo, carecen de personal capacitado, entornos sensoriales y habitaciones especializadas para calmarse durante las crisis.
La ausencia de programas de rehabilitación personalizados agrava aún más el problema, dejando a los individuos y sus familias sin estrategias efectivas para prevenir o manejar comportamientos desafiantes. Jurišić relató varios casos trágicos, incluidos casos de muertes infantiles y suicidios de padres, subrayando la necesidad urgente de reformas integrales.
En respuesta al incidente, ha habido llamados a la acción inmediata para abordar las brechas en el sistema de atención social. Los defensores están instando a los responsables políticos a invertir en instalaciones especializadas equipadas para manejar las necesidades únicas de las personas con autismo, asegurando que tanto el personal como los residentes reciban la capacitación y los recursos necesarios para mantener entornos seguros y de apoyo. Además, hay un énfasis creciente en el desarrollo de medidas preventivas en lugar de soluciones reactivas, con el objetivo de reducir la frecuencia y la gravedad de las crisis antes de que escalen a niveles peligrosos.
Si bien el camino hacia una reforma significativa sigue siendo incierto, la reciente tragedia sirve como un claro recordatorio de la necesidad crítica de invertir en servicios de salud mental, apoyo a los cuidadores y estructuras comunitarias inclusivas que puedan servir mejor a todos los miembros de la sociedad.
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