El artículo analiza cómo los períodos históricos de amenazas externas, como la Guerra Fría contra la Unión Soviética, han unido históricamente a las naciones reduciendo la polarización interna. Argumenta que la ausencia de tales amenazas ha llevado a una mayor división social en Occidente, ejemplificada por la fragmentación política, el creciente nacionalismo y la erosión de la cohesión social. El autor sugiere que las actuales tensiones geopolíticas con Rusia y China podrían restaurar un sentido de unidad, llamándolo el "dividendo de guerra".
Lectura del sesgo (Centro): Aunque el artículo presenta la perspectiva de que las amenazas externas pueden reducir la polarización de la sociedad, no favorece abiertamente una ideología política sobre otra.






