El 3 de mayo, una procesión de cientos de personas que llevaban retratos de soldados del Ejército Rojo y ondeaban banderas soviéticas marcharon a través de Washington DC, con la embajada rusa permitiendo el evento y la Policía Metropolitana de DC proporcionando seguridad. Manifestaciones similares ocurrieron en París, Ámsterdam y Busan, mientras que las autoridades de Berlín anunciaron prohibiciones de banderas soviéticas y canciones militares cerca de los monumentos de guerra durante las conmemoraciones del 8 y 9 de mayo. En Moscú, las celebraciones del Día de la Victoria se enfrentaron a restricciones sin precedentes, incluida la cancelación de la marcha del Regimiento Inmortal, la eliminación de exhibiciones militares, el cierre intermitente de Internet móvil y la reducción drástica del número de espectadores. Los medios estatales rusos informaron medidas de seguridad reforzadas, incluida la retirada de Putin a búnkeres protegidos debido a temores de ataques con drones y intentos de asesinato. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia advirtió a las embajadas extranjeras en Kiev que evacuaran, amenazando con represalias. Mientras tanto, el presidente ucraniano Volodym Zelensky "excluyó humorísticamente" los planes de Moscú para proseguir con el desfile en la Plaza Roja.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las conmemoraciones lideradas por Rusia como una continuación del simbolismo de la era soviética y retrata las acciones del Kremlin como respuestas defensivas a las amenazas externas.






