Thales Alenia Space y Airbus Defence and Space están llevando a cabo pruebas de tecnología de comunicación intersatélite para su uso en la segunda generación del sistema europeo de navegación por satélite Galileo. Esta innovación tiene como objetivo permitir que los satélites de la constelación Galileo se comuniquen directamente entre sí en órbita, intercambiando datos relacionados con el tiempo y la posición. Según la Agencia Espacial Europea (ESA), esta capacidad está siendo probada ampliamente por ambas compañías para garantizar su fiabilidad durante la vida útil operativa de los satélites.
Actualmente, los satélites Galileo dependen de estaciones terrestres para la comunicación. Un satélite envía datos a una estación terrestre, que luego transmite la información al satélite receptor. Este método requiere que ambos satélites tengan una línea de visión clara a una estación terrestre. El nuevo sistema de comunicación intersatélite eliminará este requisito. Si dos satélites no pueden establecer contacto directo, otros satélites pueden actuar como puntos de retransmisión, asegurando una conectividad continua incluso cuando no hay enlaces directos disponibles.
Los satélites Galileo de segunda generación están equipados con dos terminales, cada uno con su propia antena. Estas antenas están diseñadas para realinearse cada 40 segundos para apuntar hacia un satélite diferente. Durante la vida operativa esperada de 15 años de un satélite, esto resultaría en aproximadamente 12 millones de ajustes de antena. La ESA enfatizó la importancia de probar estos mecanismos a fondo, ya que deben funcionar de manera confiable durante todo el período de servicio de los satélites.
Las pruebas han estado en curso durante varios meses, con millones de operaciones de alineación para verificar su funcionalidad. Thales Alenia Space completó sus pruebas finales a principios de este año, mientras que Airbus concluyó sus pruebas a fines del año pasado. Airbus ya ha entregado los primeros sistemas de alineación de antenas a su filial, Tesat-Spacecom, donde se integrarán en los satélites.
El desarrollo de los satélites Galileo de segunda generación está progresando rápidamente, según la ESA. Esto incluye avances en la infraestructura terrestre necesaria para integrar los nuevos satélites sin problemas en la constelación existente de Galileo. A pesar de la introducción de conexiones intersatélites, el segmento terrestre sigue siendo crucial. Continúa monitoreando los satélites, emitiendo mensajes de corrección y sirviendo como la unidad central de control de la constelación. Los enlaces intersatélites mejoran la robustez del sistema, permitiendo la sincronización de tiempo y mediciones de distancia adicionales, mejorando así el rendimiento general de Galileo.
El sistema de navegación por satélite Galileo se puso a disposición en diciembre de 2016 después de numerosas disputas y retrasos. Los últimos cuatro satélites de la primera generación están programados para ser lanzados en pares durante este año y el próximo. Los primeros dos pares de satélites de segunda generación se espera que sean lanzados tan pronto como en 2027.
La integración de la comunicación intersatélite en el sistema Galileo representa un avance tecnológico significativo. Al permitir que los satélites se comuniquen directamente entre sí, el sistema se vuelve más resistente y eficiente. Esto reduce la dependencia de las estaciones terrestres y garantiza el funcionamiento continuo incluso en condiciones difíciles. La capacidad de realizar sincronización de tiempo y mediciones de distancia precisas mejora la precisión y confiabilidad del sistema de navegación, haciéndolo más competitivo con contrapartes globales como GPS y GLONASS.
La implementación exitosa de esta tecnología depende en gran medida de la colaboración entre múltiples organizaciones, incluidas la ESA, Thales Alenia Space, Airbus Defence and Space y Tesat-Spacecom. Cada entidad juega un papel crítico en el desarrollo, prueba e integración de los componentes necesarios. A medida que avanza el proyecto, se requerirán más pruebas y validación para confirmar la viabilidad a largo plazo del sistema de comunicación intersatélite. El objetivo final es garantizar que los satélites Galileo de segunda generación proporcionen capacidades mejoradas y mantengan la reputación del sistema como una solución de navegación confiable y de alto rendimiento.
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