Tailandia ha emitido advertencias de que los turistas "problemáticos" podrían enfrentar la deportación bajo las nuevas reglas implementadas con el objetivo de salvaguardar el orden público y los valores culturales. Las regulaciones, que entraron en vigor el 28 de agosto, permiten la deportación de extranjeros condenados por delitos específicos, incluida la superación de la duración de las visas, el empleo ilegal, la falsificación de documentos o la comisión de delitos punibles con más de cinco años de prisión. Estas medidas fueron aprobadas por el gobierno del primer ministro Anutin Charnakulvir en julio y son parte de esfuerzos más amplios para abordar las preocupaciones sobre el comportamiento de los visitantes internacionales.
La decisión sigue a un aumento en los informes de mala conducta por parte de turistas y trabajadores extranjeros, lo que provocó un mayor escrutinio de la conducta de los visitantes. Los funcionarios enfatizaron que Tailandia permanece abierta a turistas legales y trabajadores extranjeros, pero enfatizaron que las personas que violan las leyes deben abandonar el país. El ministro de Turismo, Surasak Phancharoenworakul, declaró en una publicación en las redes sociales que las reglas se dirigen a "extranjeros de baja calidad" que interrumpen el orden público.
En mayo, Tailandia redujo la estadía sin visado para la mayoría de los turistas de 60 a 30 días, tras varios arrestos relacionados con delitos de drogas, tráfico sexual y operaciones comerciales no autorizadas. Desde entonces, ha habido casos notables que provocaron discusión pública. En julio, la embajada de Italia se disculpó después de que un video circuló en línea que mostraba a un grupo de estudiantes italianos comportándose en voz alta e irrespetuosamente en un tren de Bangkok.
El gobierno afirma que las reformas son necesarias para mantener la reputación de Tailandia como un destino turístico al tiempo que garantiza el cumplimiento de las leyes locales. Sin embargo, los críticos argumentan que una aplicación más estricta podría afectar negativamente al sector, que contribuye con el 13 por ciento al PIB de la nación. 5 millones de turistas extranjeros en 2026, ligeramente más que los 33 millones registrados en 2025. A pesar de esto, los datos recientes muestran una disminución del tres por ciento en las llegadas en comparación con el mismo período en 2025, lo que plantea preguntas sobre los efectos a largo plazo de estas políticas. Los expertos advierten que, si bien mantener el orden es esencial, equilibrar la aplicación estricta con los beneficios económicos del turismo sigue siendo un desafío.
El gobierno ha reiterado su compromiso de dar la bienvenida a los visitantes legales, pero ha dejado claro que las violaciones no serán toleradas. A medida que las nuevas reglas se afiancen, es probable que las autoridades continúen monitoreando el cumplimiento, especialmente en áreas frecuentadas por viajeros internacionales. Esto incluye centros turísticos populares como el distrito Pathum Wan de Bangkok, donde los incidentes de desorden han llamado la atención ocasionalmente.
Si bien el número exacto de individuos afectados aún no se ha revelado, el gobierno ha señalado una postura firme contra aquellos que violan los límites legales. Las medidas representan un cambio hacia una aplicación más estructurada y predecible, reemplazando los enfoques anteriores ad hoc. A medida que se desarrolla la política, su efectividad e impacto tanto en el turismo como en la seguridad pública se aclararán con el tiempo.
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