Según la policía, el sospechoso había accedido previamente a contenido violento en línea y había mostrado interés en aprender a usar armas de fuego a través de las redes sociales. El incidente ocurrió en la escuela Debsirin Nonthaburi, ubicada en el distrito de Bang Kruai de la provincia de Nonthaburi, a las afueras de la ciudad capital. El ataque dejó al menos nueve personas muertas y más de 20 heridas, lo que marca uno de los tiroteos masivos más mortales en Tailandia desde 2022.
En el lugar, supuestamente disparó a seis víctimas adicionales antes de volcar el arma en sí mismo. La policía identificó al sospechoso como un adolescente que había vivido con sus abuelos durante 12 años después de la separación de sus padres. El comisionado adjunto Atthapol Anusit de la Región 1 de la Policía Provincial declaró que el niño había mostrado signos de interés en las armas de fuego durante aproximadamente uno o dos años antes del ataque. Durante este período, se había involucrado con material relacionado con armas en línea e incluso había intentado llevar una pistola BB, también conocida como pistola de aire, a la escuela, que posteriormente fue confiscada por un maestro el año pasado.
La investigación posterior reveló que el sospechoso llevaba un cuchillo en su poder y que otras pruebas recuperadas en la escena incluían un arma de fuego, cartuchos gastados y una computadora personal. El examen forense del dispositivo mostró que el niño había visto contenido que involucraba actos de violencia. Sin embargo, actualmente no había evidencia concluyente de que hubiera practicado el uso de un arma de fuego real.
Estas iniciativas incluyen exámenes obligatorios de salud mental para los estudiantes, un sistema de referencia para identificar y ayudar a las personas en riesgo, ejercicios regulares de respuesta a emergencias, esfuerzos para combatir el acoso escolar y métodos mejorados para evitar que objetos peligrosos entren en las instalaciones escolares. El ministerio enfatizó su compromiso de crear entornos más seguros para estudiantes y personal. Este incidente ha provocado nuevas discusiones sobre el control de armas en Tailandia, un país donde la propiedad civil de armas de fuego es relativamente común.
El reciente tiroteo ha suscitado preocupaciones entre legisladores y educadores sobre la necesidad de regulaciones más estrictas y un mayor monitoreo de los espacios físicos y digitales donde los jóvenes podrían encontrar influencias dañinas. Las autoridades aún no han revelado si el sospechoso tenía antecedentes de problemas de salud mental o problemas de comportamiento. Sin embargo, el caso destaca la compleja interacción entre la exposición en línea, el trauma personal y el potencial de que tales factores contribuyan a acciones extremas. A medida que continúa la investigación, los funcionarios se mantienen enfocados en comprender todos los aspectos del incidente mientras trabajan para prevenir incidentes similares en el futuro.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor