Una nueva instalación de prueba en el Instituto Paul Scherrer (PSI) en Villigen, Suiza, está programada para producir docenas de toneladas de combustible de aviación sintético, con el objetivo de desarrollar una alternativa climáticamente neutral al queroseno convencional. La instalación, llamada 'Aerobrew', trabaja con una startup llamada Metafuels y utiliza métodos sostenibles que involucran agua, energía renovable y dióxido de carbono capturado para crear metanol, que luego se convierte en combustible de avión sintético. Si bien la capacidad de producción actual es pequeña, solo 50 litros por día, el objetivo es escalar hasta 100 toneladas por día para 2030 a través de una planta a gran escala planificada en Rotterdam. Los investigadores enfatizan que, si bien la tecnología es prometedora, el alto costo del combustible sostenible actualmente lo hace no competitivo con el queroseno tradicional. La Unión Europea ha introducido mandatos que requieren que las aerolíneas mezclen porcentajes crecientes de combustibles sostenibles en sus operaciones, a pesar de los desafíos económicos, con el objetivo de impulsar la adopción.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una visión general equilibrada del desarrollo tecnológico y los desafíos económicos que rodean al combustible de aviación sintético.





