David Tamayo fue juramentado hoy como el nuevo director de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos (UNGRD) en Colombia, encargado de supervisar los esfuerzos de socorro después de un gran terremoto que azotó la costa del Pacífico del país. La ceremonia tuvo lugar en Manizales, donde el vicepresidente José Manuel Restrepo confirmó el nombramiento, enfatizando la urgencia de garantizar que la ayuda llegue a las comunidades afectadas rápidamente después de que el gobierno declarara el estado de emergencia. Hasta ahora, la UNGRD había sido dirigida por Javier Pava, quien fue nombrado bajo el ex presidente Gustavo Petro.
Restrepo habló directamente con Tamayo para garantizar que la asistencia pudiera comenzar de inmediato, aprovechando la declaración de emergencia para agilizar las operaciones. Tamayo, geólogo y graduado de maestría en gestión de riesgos de la Universidad de Antioquia, ha trabajado de forma independiente desde 2020 en Sabaneta, Antioquia. Según los expertos, la toma de juramento de un director es crítica porque permite la activación de los sistemas financieros y los procedimientos operativos, a diferencia de los anuncios anteriores realizados a través de conferencias de prensa.
Según Tamayo, la unidad se enfrenta a graves desafíos, incluida la falta de fondos, deudas y personal insuficiente. Reveló que la UNGRD actualmente tiene solo 30 mil millones de pesos colombianos asignados específicamente para la respuesta al terremoto, muy por debajo de lo necesario. Se están buscando donaciones internacionales adicionales para cubrir gastos como subsidios de alquiler para residentes desplazados y otros costos esenciales.
La situación se complica aún más por los contratos no resueltos dentro de la Fiduprevisora, que han dejado a la agencia incapaz de acceder a recursos suficientes a pesar de los intentos de resolver estos problemas. Tamayo señaló que muchos contratos existentes han expirado y no hay perspectiva inmediata de renovación. Como resultado, los miembros del personal están trabajando horas extendidas, a menudo duplicando sus turnos debido a la falta de personal.
Ahora, con el reciente terremoto que se cobró más de 22 vidas, la organización debe abordar tanto sus debilidades estructurales como las demandas inmediatas de respuesta a desastres. Tamayo reconoció la complejidad de la situación, señalando problemas sistémicos que se remontan a la creación de la Ley 1523 en 2012. A pesar de estos desafíos, enfatizó la importancia de encontrar soluciones para garantizar el apoyo institucional y la ayuda a la población. También destacó la deuda significativa de la UNGRD, que hace que su viabilidad financiera sea cuestionable dada su asignación presupuestaria actual.
Esto ya ha causado que algunos proveedores retiren su apoyo, complicando la entrega de ayuda humanitaria a áreas en extrema necesidad. Mientras tanto, el sector de la salud también está lidiando con las secuelas del terremoto. La ministra de Salud, Ana María Vesga, juró a Mónica Lombana García como la nueva jefa de la Superintendencia de Salud, reemplazando a Juan David Duque. Lombana, especialista en gestión de la salud, tiene experiencia trabajando en hospitales y con la Superintendencia desde 2020. Su desafío inmediato es administrar el aumento en los servicios médicos de emergencia, particularmente en regiones como Buenaventura, Chocó y Cali, donde los hospitales están abrumados o completamente colapsados.
El terremoto ha ejercido una inmensa presión tanto sobre la UNGRD como sobre el sistema de salud, poniendo a prueba las capacidades del gobierno recién formado.
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