Una directora de una escuela secundaria en Roermond, Elianne Engelen, durmió una noche en el edificio de la escuela para asegurarse de que fuera lo suficientemente frío para los alumnos durante la semana de prueba. Debido al calor extremo, muchas escuelas se vieron obligadas a establecer un horario de tropel, entre ellas el Colegio Broekhin, que tuvo que cerrarse el viernes. Engelen y dos colegas pasaron la noche en el edificio, abriendo todas las ventanas y puertas para disminuir la temperatura. Aunque todavía estaba caliente, el edificio se volvió considerablemente más frío, lo que permitió comenzar la semana de prueba.
Lectura del sesgo (Centro): El texto del artículo describe una situación que se centra principalmente en el impacto de la violencia en la enseñanza y en la reacción de los directores escolares.




