El artículo discute el rápido avance de la tecnología, particularmente la inteligencia artificial, y plantea preocupaciones sobre las implicaciones éticas y morales de dicho progreso. Sostiene que si bien las capacidades tecnológicas continúan creciendo, no determinan inherentemente lo que se debe hacer. El autor enfatiza que la Constitución sigue siendo la máxima autoridad que establece límites al poder, incluidas las tecnologías avanzadas. La pieza hace referencia a la afirmación del filósofo Bertrand Russell de que el aumento de la capacidad técnica requiere la sabiduría moral correspondiente para garantizar que contribuya a la felicidad humana en lugar de causar daño. Concluye que los principios constitucionales son esenciales para evitar el poder tecnológico sin control y destaca el papel del periodismo crítico en las sociedades democráticas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la discusión en torno a la necesidad de sabiduría moral y supervisión constitucional frente al avance tecnológico, que se alinea con los valores progresistas que enfatizan la ética, la democracia y los controles institucionales.






