El líder de la oposición en Tanzania, Tundu Lissu, enfrentará un juicio por cargos de traición tras un fallo judicial en el que se determinó que tiene un caso que responder. La decisión fue tomada por un tribunal de tres jueces el viernes después de que los fiscales presentaran pruebas y 17 testigos testificaran en su contra. Lissu, el jefe del partido Chadema, ha estado bajo custodia desde abril del año pasado por supuestamente incitar al público a boicotear las elecciones de noviembre. Su detención siguió a una campaña de su partido titulada "No hay reformas, no hay elecciones", que pedía reformas electorales antes de las urnas.
El juicio se produce en medio de altas tensiones en Tanzania, donde el gobierno ha enfrentado la condena internacional por su manejo de la violencia postelectoral. Los grupos de oposición y las organizaciones de derechos humanos han afirmado que miles de personas fueron asesinadas por las fuerzas de seguridad durante los disturbios que rodearon las elecciones de noviembre. La seguridad se mantuvo estricta el viernes cuando los partidarios de Lissu se reunieron en el tribunal superior para el fallo, al que también asistieron diplomáticos extranjeros.
Sobrevivió a un intento de asesinato en 2017, que atrajo la atención tanto a nivel nacional como internacional. Representándose a sí mismo en la corte, Lissu argumentó que los jueces deberían permitirle reunirse con su equipo legal, que no se les ha permitido visitarlo mientras estaba bajo custodia. También solicitó que la corte convocara a varios funcionarios gubernamentales de alto rango, incluida la presidenta Samia Suluhu Hassan, a quien planea llamar como testigos de defensa. Chadema, el partido de Lissu, ha acusado al presidente Hassan de revivir las políticas represivas asociadas con su predecesor, el ex presidente John Magufuli.
Hassan aseguró la victoria en las últimas elecciones con una abrumadora mayoría del 98 por ciento de los votos. El gobierno ha declarado que más de 500 personas murieron durante los disturbios relacionados con las elecciones, aunque no especificó quién fue responsable de las muertes. Esta falta de transparencia ha alimentado más preocupaciones entre los críticos y los observadores internacionales con respecto a la conducta de las fuerzas de seguridad durante el período de disturbios. El juicio de Lissu conlleva graves consecuencias, ya que una condena por cargos de traición podría resultar en la pena de muerte.
Su situación legal ha llamado la atención de las comunidades locales y globales, con muchos expresando preocupación por las implicaciones para la libertad de expresión y la disidencia política en Tanzania. El juicio está siendo observado de cerca ya que representa un momento crucial en la dinámica política en curso del país. Los procedimientos han destacado la división cada vez mayor entre el partido gobernante y la oposición, con cada parte acusando a la otra de socavar la estabilidad nacional. A medida que avanza el juicio, el resultado probablemente influirá en la trayectoria del discurso político y el activismo dentro de Tanzania.
La comunidad internacional continúa siguiendo de cerca los acontecimientos, a la espera de más aclaraciones sobre las circunstancias que rodean la violencia electoral y la imparcialidad del proceso judicial.
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