El 7 de julio, dos petroleros fueron atacados en el estrecho de Ormuz, uno sufrió incendios en la sala de máquinas y perdió la propulsión. El petrolero de GNL de Qatar Al Rekayyat informó del ataque, que se atribuyó a aviones no tripulados, aunque ningún grupo se atribuyó la responsabilidad. Un petrolero de petróleo crudo saudí también fue dañado. El incidente ocurrió en medio de tensiones crecientes tras la muerte del Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, durante una operación militar. Las autoridades iraníes enfatizaron su control sobre la vía fluvial estratégica y prometieron represalias contra amenazas percibidas, incluidas las llamadas a "matar a Trump". Los ataques siguieron a una pausa en las hostilidades debido a un acuerdo de paz interino, pero las negociaciones siguen estancadas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca los ataques como una consecuencia directa de las políticas estadounidenses, en particular haciendo referencia a la retórica del presidente Trump y vinculando la violencia a las tensiones geopolíticas en curso.

