En Herat, Afganistán, las mujeres se enfrentan a arrestos arbitrarios por parte de la policía de la moral de los talibanes en base a presuntas violaciones del estricto código de vestimenta del grupo. Halima, una mujer local, relata haber sido detenida junto con otras mujeres durante una redada en la que no se le hicieron preguntas y no se presentaron cargos formales. Las detenciones se dirigieron a mujeres que llevaban abrigos largos, máscaras faciales o burkas, a pesar de que estos artículos se alineaban con las normas tradicionales de modestia islámica. Las detenidas fueron transportadas a un "refugio" antes de ser trasladadas a una prisión de mal mantenimiento. Muchas fueron liberadas después de pagar multas y firmar promesas de cumplir con las reglas de vestimenta de los talibanes. Esta práctica ha creado un miedo generalizado e incertidumbre entre las mujeres, restringiendo su libertad de movimiento.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo pone de relieve las violaciones de los derechos humanos bajo el régimen talibán, centrándose en la represión basada en el género mediante la aplicación arbitraria de un código de vestimenta restrictivo.




