El documento, publicado por el Proyecto 2029, describe las medidas destinadas a abordar lo que sus autores llaman la "Economía de la molestia", una colección de problemas sistémicos que agotan el tiempo y los recursos de los estadounidenses comunes. Estos incluyen la burocracia excesiva, las prácticas de marketing intrusivas y los costos ocultos incrustados en las transacciones comunes. La propuesta destaca cómo la vida moderna se ha vuelto cada vez más agobiada por obstáculos administrativos e ineficiencias digitales. Un ejemplo citado involucra a una persona que pasa casi una hora navegando por un sistema telefónico automatizado para obtener un reembolso de una aerolínea.
Esta experiencia, aunque extrema, refleja una tendencia más amplia: los estadounidenses están perdiendo una cantidad significativa de tiempo y ancho de banda mental para tareas que podrían simplificarse o eliminarse por completo. Según datos de las últimas dos décadas, el estadounidense promedio pasa significativamente más tiempo en espera con el servicio al cliente que antes, y el costo económico de tales retrasos continúa aumentando. El informe de política argumenta que estas molestias no son simplemente inconvenientes, son políticamente potentes. Con las próximas elecciones presidenciales en el horizonte, los candidatos demócratas se están enfocando fuertemente en las principales áreas políticas como la reforma del cuidado de la salud, la vivienda y los esfuerzos contra la corrupción.
Sin embargo, los autores sugieren que estos problemas más grandes podrían ser eclipsados por las luchas tangibles y cotidianas que enfrentan los votantes. Argumentan que abordar la "Economía de la molestia" podría servir como una plataforma poderosa para ganar el apoyo público, especialmente entre aquellos que se sienten desconectados del discurso político tradicional. Entre las reformas propuestas se encuentran regulaciones más estrictas sobre robocalls y textos de spam, que han transformado los dispositivos móviles en fuentes constantes de interrupción. Los autores abogan por cerrar las lagunas legales que permiten a los vendedores y las entidades políticas inundar a los consumidores con comunicaciones no deseadas.
Además, proponen exigir el consentimiento explícito para las llamadas y mensajes entrantes, un paso que comparan con el logro de hitos históricos como el aterrizaje de un hombre en la luna.
También piden sanciones contra las aseguradoras que no mantengan directorios precisos de proveedores y sugieren revisar el proceso de autorización previa, que requiere la aprobación del paciente para ciertos tratamientos recomendados por los médicos.
Además, los autores instan a poner fin a las llamadas "tarifas basura" que inflan los precios en el momento del pago, como cargos adicionales por agregar un segundo conductor a un automóvil de alquiler o procesar los pagos de alquiler. El sentimiento público parece alinearse con estas propuestas. Una encuesta de YouGov de 2024 encontró que restringir las llamadas automáticas fue una de las ideas políticas más populares probadas. Otra encuesta reveló que la mayoría de los votantes probables, incluida una parte sustancial de los republicanos, apoyaron las prohibiciones de tarifas engañosas o innecesarias.
A medida que avanza el ciclo electoral de 2024, el impacto potencial de estas propuestas sigue siendo incierto. Sin embargo, el énfasis en abordar las molestias cotidianas señala un cambio en la estrategia política, que busca conectarse con los votantes a través de soluciones prácticas e inmediatas en lugar de promesas abstractas.
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