Un estudio reciente publicado en PLOS One el 15 de julio de 2026, sugiere que algunas marcas de dientes encontradas en huesos de dinosaurios fosilizados del período Cretácico tardío en el noreste de Wyoming probablemente fueron causadas por Tyrannosaurus rex. Investigadores dirigidos por Bethania C. T. Siviero de la Universidad de Loma Linda analizaron más de 3,000 huesos de la región, que datan de aproximadamente 72 a 66 millones de años. Entre estos, 12 huesos tenían marcas de dientes, cuatro de los cuales exhibieron patrones distintivos que los investigadores atribuyen a T. rex. Estas marcas incluyen pinchazos, surcos y otras hendiduras consistentes con los dientes y hábitos de alimentación del depredador máximo.
El estudio proporciona un análisis detallado de diferentes tipos de huellas dentales observadas tanto en fragmentos de columna neural como en muestras de costillas. Por ejemplo, el fragmento de columna neural HRS01295 mostró pinchazos en superficies opuestas, mientras que otro fragmento, HRS03650, mostró una punción profunda y curva identificada como el ichnotaxon Linichnus serratus. Del mismo modo, los fragmentos de costillas como HRS09477 presentaban surcos y pinchazos, con marcas de arrastre que sugieren la fuerza aplicada durante la mordedura. Otras muestras de costillas, como HRS03387 y HRS09954, mostraron punciones paralelas indicativas de diferentes ichnotaxa, incluido Knethichnus parallelum.
Los investigadores enfatizaron la importancia de distinguir las marcas de dientes reales de otras causas potenciales, como la erosión post-mortem o condiciones patológicas. Desarrollaron una guía basada en estudios previos y sus nuevos hallazgos para ayudar a identificar e interpretar estas marcas con precisión. Esta guía tiene como objetivo mejorar la comprensión de los ecosistemas prehistóricos y los comportamientos de los animales a través del análisis de restos fosilizados. La mayoría de los huesos marcados no mostraron signos de curación, lo que implica que las marcas de dientes se infligieron en el momento de la muerte o poco después. Esto se alinea con investigaciones anteriores en el mismo sitio, que sugirieron que algunos de los animales podrían haber sido depredados.
Sus cadáveres podrían haber estado expuestos a carroñeros y factores ambientales antes de ser enterrados y fosilizados. El autor principal del estudio señaló la importancia de identificar correctamente las depresiones y perforaciones óseas. La identificación precisa es crucial para comprender la dinámica de depredadores y presas y las interacciones ecológicas del período Cretácico. La presencia de múltiples especies carnívoras, incluidos otros dinosaurios y cocodrilos, agrega complejidad a la interpretación de las marcas de dientes, ya que algunas podrían haber sido hechas por depredadores no T. Rex. El trabajo del equipo de investigación contribuye a los esfuerzos en curso para reconstruir entornos y comportamientos antiguos a través de registros fósiles.
Al proporcionar un enfoque sistemático para analizar las marcas de los dientes, el estudio ofrece una herramienta valiosa para futuras investigaciones paleontológicas. Los hallazgos sugieren que T. rex jugó un papel importante en el ecosistema del Cretácico tardío, influyendo potencialmente en la supervivencia y distribución de sus especies de presas. El sitio de excavación, ubicado en la Formación de Lance del Cretácico Superior en Wyoming, ha producido numerosos fósiles, predominantemente de Edmontosaurus annectens, un gran dinosaurio herbívoro. La presencia de múltiples especies carnívoras en el área respalda aún más la idea de que la depredación era un fenómeno común.
El estudio subraya la necesidad de un análisis riguroso para diferenciar entre las diversas causas de daño óseo, asegurando interpretaciones precisas de la vida prehistórica.
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Phys.orgIndependienteCentroVeracidad 95Objetividad 92hace 5 d T. rex fue probablemente responsable de algunas marcas de dientes en los huesos fósiles de la era CretácicaUn estudio publicado en PLOS One analizó más de 3.000 huesos de dinosaurios fosilizados del noreste de Wyoming, que se remontan al período Cretácico tardío (hace aproximadamente 7266 millones de años). Los investigadores identificaron marcas de dientes en 12 de estos huesos, con cuatro que muestran patrones distintos consistentes con mordeduras de Tyrannosaurus rex. Estas marcas se encontraron principalmente en huesos pertenecientes a Edmontosaurus annectens, un gran dinosaurio herbívoro de pico de pato. El estudio proporciona información sobre las interacciones de depredador-presa durante la era Cretácica. Los investigadores desarrollaron una guía para interpretar tales huellas de dientes en función de sus formas, espaciados y otras características. La mayoría de los huesos marcados no mostraron signos de curación, lo que sugiere que las mordeduras ocurrieron en el momento de la muerte o poco después.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo analiza la investigación científica sobre los restos de dinosaurios fosilizados y no involucra a ninguna figura política, política o cuestiones polémicas. Se centra exclusivamente en los hallazgos paleontológicos y se presenta de manera neutral sin prejuicios aparentes.
Por qué veracidad (95): The article accurately summarizes the study's findings, citing the specific number of bones examined (over 3,000), the identification of 12 bones with tooth traces, and the attribution of some marks to Tyrannosaurus rex. It references the primary source document and aligns closely with its content.
Por qué objetividad (92): The article maintains a neutral tone, presenting facts without overt bias or emotional language. It avoids taking sides or making speculative claims beyond what is supported by the study.
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