Sylvester Stallone reflexionó sobre su intenso entrenamiento físico para la película Rocky III, que fue lanzado en 1983. Para lograr su físico deseado, redujo drásticamente su ingesta de alimentos, consumiendo calorías mínimas y confiando en las galletas de harina de avena hechas de arroz integral y bebiendo hasta diez tazas de café al día. Esta dieta extrema condujo a graves problemas de salud, incluyendo deterioro cognitivo y debilidad física. Stallone también consumió grandes cantidades de atún para suprimir el apetito y mantener la energía durante la filmación. El régimen exigente cobró un peaje en su cuerpo, lo que resultó en múltiples cirugías, incluyendo cinco operaciones de espalda, dos cirugías de hombro, tres fusiones de cuello y procedimientos en ambas rodillas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo analiza la experiencia personal de Sylvester Stallone con el entrenamiento físico para un papel en una película y su impacto en su salud. No involucra temas políticos, políticas o cifras, ni presenta ningún encuadre o inclinación sesgada. El contenido es puramente cultural y biográfico.




