El nuevo Air Force One, designado como VC-25B, enfrenta otro desafío significativo: la falta de parabrisas y ventanas. Casi una década después de ser adjudicado a Boeing, el programa continúa experimentando retrasos debido a problemas técnicos complejos más allá de la mera complejidad de ingeniería. Un informe del Pentágono al que accedió Corriere della Sera indica que la entrega de la primera aeronave aún está prevista para 2028 y la segunda para 2029, con poco espacio para más retrasos. El VC-25B está diseñado como un centro de comando móvil capaz de operar en entornos hostiles, incluidos conflictos nucleares, lo que aumenta su complejidad. Los desafíos clave incluyen cambios en el diseño interior, interrupciones en la cadena de suministro y, en particular, la producción de parabrisas certificadas para la plataforma 747-8.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta información fáctica sobre el estado de desarrollo del programa VC-25B sin favorecer abiertamente a ningún lado político.





