La novela de debut de Bhisham Sahni, Boyhood, publicada originalmente en hindi como Jharokhe en 1967 y luego traducida al inglés por Anna Khanna en 2016, ofrece una exploración conmovedora de la transición de un niño de la inocencia a las complejidades de crecer en la India colonial. La novela, que sirve como preludio de la obra maestra posterior de Sahni, Tamas, profundiza en el paisaje emocional y psicológico de un niño que navega por las incertidumbres de la vida.
La narrativa gira en torno a un joven que vive en una familia nuclear con sus padres y tres hermanos. Su madre llora la pérdida de sus tres hijas, un dolor que impregna la casa. A pesar de este peso emocional, la familia disfruta de una existencia relativamente estable y cómoda. Sin embargo, el niño es muy consciente de las limitaciones que se le imponen, particularmente en la comprensión de las luchas de sus padres. Su padre, un hombre de negocios, es retratado como racional y progresista, mientras que su madre, profundamente arraigada en los deberes domésticos, expresa preocupación por ciertos aspectos de su crianza.
Su relación está marcada por tensiones sutiles, que ocasionalmente estallan en enfrentamientos dramáticos, que inquietan a los niños pero permanecen en gran medida invisibles para el niño.
Aunque el padre apoya la educación de Tulsi, la madre se resiste, creyendo que aprender inglés y urdu, idiomas asociados con el comercio, son innecesarios para alguien de la posición social de Tulsi. Esta tensión subraya las restricciones sociales más amplias que influyen en la vida de los individuos dentro del hogar. Tulsi, sin embargo, emerge como una figura clave cuyo arco es paralelo al propio viaje del niño hacia la madurez. Inicialmente contento con su papel de sirviente, Tulsi comienza a cuestionar su lugar en la sociedad y busca oportunidades de avance. Sus intentos de mejorar sus circunstancias conducen a un éxito limitado, ya que las rígidas estructuras de casta y clase continúan obstaculizando su progreso.
A través de la historia de Tulsi, Sahni destaca los desafíos que enfrentan los individuos marginados en una sociedad resistente al cambio. El crecimiento personal del niño es igualmente complejo. A medida que entra en la adolescencia, se enfrenta a cambios físicos y emocionales, incluidas pesadillas recurrentes que interpreta como signos de fracaso moral. Buscando consejo de su madre, es redirigido a su padre, quien responde con una severa disciplina. Este episodio marca un momento crucial en el desarrollo del niño, reforzando su sentido de culpa y confusión.
Su conflicto interno refleja el tema más amplio de la novela, que la transición de la infancia a la edad adulta está plagada de incertidumbre y malentendidos. A medida que avanza la historia, la perspectiva del niño cambia de una de inocencia a una conciencia más crítica del mundo que lo rodea. Sus visitas a casa revelan una familia en declive, con su padre retirado y su madre perdiendo los dientes. Su hermano, una vez un modelo de ambición, parece a la deriva sin una dirección clara. La insatisfacción colectiva de la familia con su futuro incierto refleja las ansiedades sociales más grandes de la época.
Sahni captura magistralmente la ambigüedad del crecimiento, evitando las narrativas convencionales de triunfo o resolución. En su lugar, presenta una representación matizada de la turbulencia emocional que acompaña el paso de la juventud a la edad adulta.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor