Una inundación masiva ha azotado a Nepal, dejando aldeas enteras sumergidas e infraestructura destruida, según informes de medios locales e internacionales. La situación se describe como sin precedentes en escala, y los expertos advierten que la catástrofe ha superado todas las expectativas anteriores. Comunidades enteras han sido arrastradas, y algunas áreas muestran signos de destrucción hasta el quinto piso de edificios. Una central hidroeléctrica ha desaparecido por completo, dejando solo sus tuberías, mientras que las casas se han derrumbado o están enterradas bajo el lodo.
La inundación, que ocurrió el 28 de agosto de 2026, ha causado daños generalizados a lo largo del río Trishuli cerca de la ciudad de Nuwakot. Según Helvetas, más de 45 puentes colgantes y 35 puentes de carretera han sido destruidos, lo que hace que el acceso a muchas áreas sea casi imposible. Las autoridades locales están luchando para responder de manera efectiva debido a la magnitud de la crisis. La falta de carreteras y puentes ha obligado a los servicios de emergencia a depender en gran medida de los helicópteros para evacuar a los residentes varados de la orilla opuesta del río.
Las torres de telefonía móvil permanecen sin electricidad, lo que impide la comunicación y dificulta que las familias lleguen a sus seres queridos. Esto ha creado desafíos adicionales tanto para los sobrevivientes como para los equipos de rescate. La interrupción de las redes de comunicación también ha obstaculizado la coordinación de la distribución de ayuda, a pesar de los esfuerzos de organizaciones como Helvetas para proporcionar asistencia inmediata. Helvetas ha comenzado a desplegar linternas solares para ayudar a los residentes a cargar sus teléfonos, asegurando que puedan mantener contacto con familiares y acceder a información crítica.
Además, la organización está trabajando con mercados en funcionamiento para proporcionar apoyo financiero para que las personas puedan comprar suministros esenciales. Estas medidas tienen como objetivo restaurar las necesidades básicas como refugio, agua limpia y alimentos. Sin embargo, el alcance del desastre continúa expandiéndose, con miles de hogares que requieren asistencia urgente. El impacto de las inundaciones se extiende más allá de las fronteras de Nepal, afectando también a regiones en el Tíbet. Los informes indican que más de 1,400 personas están desaparecidas en la región, incluido un ciudadano suizo. El número de muertos ha superado los 500, aunque las cifras exactas siguen siendo inciertas debido a las operaciones de búsqueda y recuperación en curso.
La empresa suiza Glückskette ha lanzado una campaña de recaudación de fondos para ayudar a la población afectada, instando a las donaciones a través de su sitio web y a través de un código QR. Jürg Merz, que ha pasado más de dos décadas trabajando en Nepal, enfatizó que este desastre supera incluso la devastación causada por el terremoto de 2015.
A pesar de estos contratiempos, Merz expresó su confianza en que las lecciones aprendidas de las crisis pasadas han mejorado la eficiencia y la capacidad de respuesta de los esfuerzos de ayuda actuales.
A medida que la situación se desarrolla, el objetivo sigue siendo proporcionar ayuda inmediata y recuperación a largo plazo, con un seguimiento continuo de la crisis en evolución.
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