El estudio, que examinó los resultados de salud de los primogénitos y los niños nacidos más tarde, cubrió 569 enfermedades diferentes, con un análisis estadístico confiable realizado en 418 de ellas. Esta es la investigación más grande hasta la fecha que explora si el orden de nacimiento influye en los resultados de salud a largo plazo.
Los trastornos neurológicos y del desarrollo mostraron las diferencias más pronunciadas, siendo los primogénitos más propensos a recibir diagnósticos de autismo, TDAH y ciertas afecciones alérgicas como la rinitis alérgica y las alergias alimentarias. Por el contrario, los niños nacidos en segundo y posterior se diagnosticaron con más frecuencia con problemas gastrointestinales específicos y trastornos relacionados con el abuso de sustancias en la vida posterior.
Una posible explicación citada por los autores es la llamada "hipótesis de higiene", que sugiere que los niños más pequeños, debido a los hermanos mayores, están expuestos antes a varios microorganismos, lo que potencialmente influye en el desarrollo de sus sistemas inmunológicos. Sin embargo, los científicos advierten que muchos otros factores podrían influir en los resultados, incluidas las diferencias en la atención de los padres, la frecuencia de los controles médicos y la probabilidad de que los padres noten problemas de desarrollo antes con su primer hijo. A pesar del gran tamaño de la muestra y el análisis metodológicamente riguroso, el estudio se ha publicado como una preimpresión, lo que significa que aún no se ha sometido a revisión por pares.
Los investigadores señalaron que las diferencias observadas son generalmente pequeñas a nivel individual, pero podrían ser significativas al examinar los patrones de salud de grandes poblaciones. En otras palabras, ser un primogénito o un niño nacido más tarde no garantiza el desarrollo de una enfermedad en particular, pero pueden surgir tendencias de riesgo más amplias al observar grupos más grandes. El alcance del estudio incluyó comparaciones en una amplia gama de condiciones de salud, destacando cómo el orden de nacimiento podría correlacionarse con diversos resultados de salud.
Por ejemplo, mientras que los primogénitos mostraron mayores riesgos de enfermedades neurológicas y alérgicas, los niños nacidos más tarde se enfrentaron a mayores tasas de problemas gastrointestinales y trastornos relacionados con sustancias. Estos hallazgos se suman al creciente cuerpo de evidencia que sugiere que la dinámica familiar y las exposiciones ambientales pueden desempeñar un papel en la configuración de las trayectorias de salud. Los expertos enfatizan que, si bien el estudio proporciona información valiosa sobre las posibles tendencias de salud a nivel de población, no debe interpretarse como determinista para los individuos. Factores como la genética, el medio ambiente y las opciones de estilo de vida siguen siendo determinantes críticos de la salud.
Además, el estudio subraya la importancia de considerar múltiples variables al evaluar los riesgos para la salud asociados con el orden de nacimiento. Serán necesarias más investigaciones para confirmar estos hallazgos y explorar los mecanismos subyacentes que vinculan el orden de nacimiento a los resultados de salud. Los investigadores planean realizar estudios de seguimiento que incorporen fuentes de datos adicionales y consideren las interacciones entre factores genéticos y ambientales. Hasta entonces, el estudio sirve como base para comprender cómo las experiencias tempranas de la vida dentro de un entorno familiar podrían influir en la salud a largo plazo.
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