El partido gobernante de Etiopía, liderado por el primer ministro Abiy Ahmed, retuvo una fuerte mayoría en las elecciones parlamentarias, con más del 94% de participación electoral. La elección tuvo lugar en medio de tensiones y presión sobre los grupos de oposición, con 143 centros electorales cerrados en las regiones de Oromia y Amhara debido a conflictos e inestabilidad. La región de Tigray fue nuevamente excluida de las elecciones, continuando su ausencia de seis años de representación federal. Los observadores electorales de la Unión Africana y la Autoridad Intergubernamental de Desarrollo se restringieron en gran medida a la capital, Addis Abeba, lo que provocó críticas por el despliegue insuficiente en todo el país. Las figuras de la oposición criticaron las elecciones como ni libres ni justas, argumentando que carecían de legitimidad y podrían desestabilizar aún más a la ya frágil nación.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado de los resultados electorales, incluyendo tanto la victoria del partido gobernante como las críticas de los grupos de oposición.Informa sobre la alta participación electoral, los conflictos regionales que afectan a las encuestas y la exclusión de Tigray, mientras cita declaraciones oficiales y críticas.






