Un tipo de proteína podría acortar la vida, según una reciente advertencia de expertos en longevidad. Aunque muchos creen que las dietas ricas en proteínas son beneficiosas para la salud y la longevidad, nuevas investigaciones sugieren que el consumo excesivo de proteínas de origen animal podría tener efectos adversos en la esperanza de vida y el bienestar general.
El problema se centra en el consumo excesivo de proteínas de origen animal como la carne, los productos lácteos y los huevos. Los expertos enfatizan que, si bien la proteína es esencial para mantener la masa muscular y apoyar las funciones corporales, especialmente a medida que uno envejece, el tipo y la cantidad de proteína consumida juegan un papel crucial en la determinación de su impacto en la salud. Según la doctora Susan Ferris, que tiene certificaciones duales en medicina familiar y medicina antienvejecimiento y regenerativa, la ingesta adecuada de proteínas se vuelve cada vez más importante con la edad.
Un estudio publicado en la revista *Nutrients* confirma que los adultos mayores necesitan más proteínas que las personas más jóvenes debido a la pérdida natural de músculo asociada con el envejecimiento. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos recomienda aproximadamente 50 gramos de proteína por día dentro de una dieta de 2000 calorías. A pesar de estas pautas, muchas personas consumen mucha más proteína de la necesaria, a menudo favoreciendo las fuentes de origen animal sobre las alternativas de origen vegetal.
Las investigaciones indican que las proteínas animales pueden ser dañinas debido a dos compuestos específicos: productos finales de glicación avanzada (AGEs) y N-óxido de trimetilamina (TMAO). Las AGEs se forman cuando las proteínas o las grasas se combinan con los azúcares en el torrente sanguíneo, especialmente durante los métodos de cocción como la parrilla o la fritura. Estos compuestos se acumulan en los tejidos con el tiempo, lo que lleva al estrés oxidativo y la inflamación, factores clave en el envejecimiento celular. También contribuyen a enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la enfermedad de Alzheimer.
El TMAO, otro compuesto relacionado con proteínas animales, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluida la aterosclerosis, los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares. Promueve la acumulación de colesterol en las arterias y afecta la capacidad del cuerpo para eliminar el colesterol, lo que lleva a inflamación y daño al sistema cardiovascular. Esto no solo afecta la salud del corazón, sino que también afecta la función celular general y la longevidad.
Los expertos recomiendan aumentar la ingesta de proteínas de origen vegetal y pescado, que ofrecen distintos beneficios nutricionales en comparación con otras proteínas animales. Las proteínas de origen vegetal como las legumbres, las lentejas, las nueces, las semillas y la soja son ricas en antioxidantes, fibra y nutrientes que apoyan la salud del corazón, reducen la inflamación y reducen el riesgo de enfermedades crónicas. A diferencia de las proteínas animales, contienen menos AGEs y no promueven la formación de TMAO, por lo que son más suaves para las células y la salud en general.
Los estudios muestran que las dietas ricas en proteínas de origen vegetal pueden reducir significativamente los riesgos de mortalidad relacionados con enfermedades cardiovasculares y otras causas.
Además de las consideraciones dietéticas, el equilibrio entre los diferentes tipos de fuentes de proteínas es crítico. Por ejemplo, el yogur griego y el queso son ambos ricos en proteínas y pueden ayudar en el control de peso. Sin embargo, cada uno tiene características únicas que influyen en su efectividad para la pérdida de peso. El yogur griego contiene cultivos vivos que pueden ayudar a regular el apetito y mejorar la salud intestinal, mientras que el queso proporciona proteína de caseína de digestión lenta, que apoya la saciedad prolongada y la preservación muscular durante la pérdida de peso.
En última instancia, la elección entre estas fuentes de proteínas depende de las preferencias individuales y los objetivos de salud. Ambas opciones son relativamente bajas en calorías y altas en proteínas, lo que contribuye a la sensación de saciedad y la regulación del apetito.
A medida que la investigación continúa evolucionando, el énfasis permanece en la nutrición equilibrada adaptada a las necesidades individuales. Ya sea que se centre en la longevidad, el control del peso o la salud en general, comprender los matices del consumo de proteínas es esencial para tomar decisiones dietéticas informadas.
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