El presidente Volodymyr Zelenskyy ha firmado un acto legislativo que elimina el ruso como lengua protegida bajo estándares europeos en Ucrania. Esta decisión marca un cambio significativo en la forma en que el país maneja las políticas lingüísticas, particularmente con respecto a las lenguas minoritarias. La nueva ley, numerada 4699-IX, se introdujo después de las actualizaciones de la traducción oficial de la Carta Europea para las Lenguas Regionales o Minoritarias. Según este documento, ciertas lenguas reciben protección especial basada en su estatus dentro del marco establecido por la carta.
La ley especifica que en Ucrania, las disposiciones de la Carta Europea se aplicarán a una lista de idiomas que incluyen el bielorruso, búlgaro, gagauz, tártaro de Crimea, griego, alemán, polaco, rumano, eslovaco, húngaro, checo y hebreo.
Ruslan Stefanchuk, presidente de la Verkhovna Rada (Parlamento de Ucrania), enfatizó que esta medida es crucial para proteger el espacio lingüístico ucraniano y cumplir con las obligaciones europeas.
El proceso que condujo a esta legislación comenzó antes de lo esperado. La Verkhovna Rada aprobó el proyecto de ley a principios de diciembre de 2025 después de un largo procedimiento. La ley tiene como objetivo aclarar la traducción de la Carta Europea de Lenguas Regionales o Minoritarias y excluye el ruso junto con la lengua moldava inexistente de la ley ratificada. La Carta Europea fue diseñada originalmente para apoyar las lenguas en peligro de extinción o desaparecidas habladas por pequeñas poblaciones. Los países que se unieron a la carta tenían que determinar independientemente qué lenguas caerían bajo su protección.
Este cambio refleja los esfuerzos más amplios del gobierno ucraniano para afirmar el control de su paisaje lingüístico en medio de las tensiones en curso con Rusia. Al eliminar el ruso de la lista de lenguas protegidas, Ucrania busca reforzar su identidad nacional y reducir la influencia de una lengua históricamente asociada con el imperialismo ruso. La decisión se alinea con el compromiso del país de preservar su herencia lingüística y garantizar que las lenguas minoritarias reciban el reconocimiento adecuado sin otorgar privilegios indebidos a las lenguas percibidas como amenazas para la unidad nacional.
A medida que se desarrollan las implicaciones de esta ley, queda por ver cómo afectará el uso y la enseñanza del ruso en Ucrania. Si bien algunos pueden ver esto como un paso hacia una mayor soberanía lingüística, otros podrían verlo como un desafío potencial a los derechos de los ciudadanos de habla rusa. La postura del gobierno parece clara, enfatizando la importancia de salvaguardar la lengua y la cultura ucranianas contra las influencias externas. En el futuro, es probable que la atención se centre en implementar esta política de manera efectiva mientras se abordan las preocupaciones sobre el impacto en las minorías lingüísticas dentro del país.
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