El primer ministro cubano, Manuel Marrero, presentó ayer ante los diputados un paquete masivo de reformas, que incluye la privatización de gran parte de la economía cubana. Las medidas, respaldadas por el Partido Comunista de Cuba y el ex líder Raúl Castro, se consideran el mayor cambio en el modelo socialista del país desde la revolución de Fidel Castro en 1959. El primer ministro expuso una lista detallada de 175 medidas que convertirán a las empresas estatales en empresas comerciales privadas, permitirán a los bancos privados trabajar en el sector financiero y abrirán las puertas a la construcción privada. Además, las medidas reducirán los obstáculos burocráticos para las empresas privadas y los empresarios.
Estas reformas están destinadas a ayudar a Cuba a hacer frente a las severas sanciones de Estados Unidos, que han afectado gravemente a la economía del país.
Aunque el Partido Comunista de Cuba tradicionalmente ha defendido la idea de una economía de mercado como opuesta al socialismo, estas medidas se han aceptado como un paso necesario para la supervivencia del país bajo las presiones de los Estados Unidos, pero apoyó las reformas en una carta presentada ante el Buró Político. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien es el máximo dirigente del país, instó a los diputados a mantener su fe en el pasado socialista de Cuba, pero reconoció que las reformas son urgentes y necesarias.
Las reformas, que fueron expuestas en el discurso de dos horas del primer ministro, están en la base de una grave crisis económica, que es consecuencia de las sanciones estadounidenses. Las sanciones de la administración de Donald Trump, especialmente las perturbaciones en el suministro de petróleo y combustible, han llevado a la suspensión de la economía y la pérdida de ingresos. Esto ha llevado a dificultades en el suministro de energía, fuertes fluctuaciones en los precios y escasez de productos básicos como agua, medicamentos y combustible. La población del país sufre de la suspensión de la electricidad, la creciente inflación y otros problemas, que han enviado a la situación económica en Cuba a su peor momento en la historia del país después de la revolución.
Aunque el Partido Comunista de Cuba tradicionalmente ha seguido los principios de Marx, que excluyen la economía de mercado de la construcción socialista, los líderes estatales han insistido en que los cambios actuales son un paso necesario para mejorar el socialismo.
Existen presiones por parte de los Estados Unidos, que han llevado a nuevas reformas. Existen posibilidades de que las reformas sean adoptadas por la Asamblea Nacional, como es tradicionalmente el sistema unipartidista en Cuba. A pesar de que las medidas están en vigor desde hace mucho tiempo, las presiones de las sanciones estadounidenses las han dejado de lado. Las reformas son percibidas como un paso necesario para la supervivencia del país, pero también están preparadas para elecciones políticas y económicas complejas.
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