Los manifestantes ultraortodoxos (haredi) se han manifestado por tercer sábado consecutivo contra el Café Basimta en Jerusalén por permanecer abierto el Shabat, el sábado judío. El café, que se abrió hace menos de un mes en un callejón central de Jerusalén, se ha convertido en un punto focal de tensión entre las comunidades religiosas y seculares. Los manifestantes corearon "Dejen de destruir Jerusalén" mientras intentaban bloquear el acceso al café, lo que llevó a la policía a establecer barreras para controlar la situación. El vicealcalde de Jerusalén, Adir Schwartz, condenó las protestas, afirmando que un pequeño grupo de extremistas no debería dictar cómo los residentes eligen vivir. El incidente destaca las disputas en curso en Israel sobre la aplicación de las leyes relacionadas con el Shabat y el debate más amplio sobre la separación de la religión y el estado.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta ambas perspectivas: los manifestantes haredi que se oponen a la operación del café en Shabat y los partidarios seculares que defienden el negocio.





