Estrella en Bayreuth y Frankfurt: la cantante de ópera Anny Schlemm ha fallecido
Anny Schlemm, una reconocida cantante de ópera nacida el 22 de febrero de 1929, en Neu-Isenburg, Alemania, falleció a los 95 años en Graz. Comenzó su carrera a los 17 años en el Theater Halle y más tarde actuó internacionalmente, incluso en los principales teatros de ópera de Múnich, Stuttgart, Viena, Moscú, Toronto y San Francisco. Schlemm fue conocida por su papel de Mary en 'Der Fliegende Holländer' de Wagner y como Boulotte en 'Ritter Blaubart' de Offenbach, apareciendo en 257 actuaciones. Su carrera abarcó más de seis décadas, terminando con su actuación como Mama Lucia en 'Cavalleria Rusticana' de Mascagni en la Ópera de Frankfurt en la temporada 2002/03. Estaba profundamente conectada con Frankfurt y Neu-Isen, donde fue honrada como ciudadana honoraria y una calle fue nombrada en su honor. Schlemm también contribuyó a preservar el legado de Franz-Anker Völker a través del músico Franz-Völker-Gesellschaft, que más tarde se disolvió.
Anny Schlemm, una reconocida soprano de ópera que actuó internacionalmente y estaba profundamente conectada con Frankfurt y Bayreuth, ha fallecido a los 94 años en Graz, Austria. Falleció el 20 de agosto después de una larga carrera que abarcó más de seis décadas.
Schlemm comenzó su carrera profesional en Colonia y más tarde se unió a la Komische Oper Berlin antes de embarcarse en una extensa carrera internacional. De 1978 a 1986, interpretó el papel de Mary en Der Fliegende Holländer de Wagner durante ocho temporadas consecutivas en el Festival de Bayreuth. Uno de sus papeles más destacados fue Boulotte en Le Chevalier de la Croix (Ritter Blaubart) de Offenbach, que interpretó en 257 producciones a lo largo de los años. Como soprano, mezzo-soprano y, finalmente, contralto, cantó en 135 papeles diferentes a lo largo de su carrera.
Concluyó sus apariciones en el escenario en la temporada 2002/03 como Mama Lucia en la Cavalleria Rusticana de Mascagni en la Ópera de Frankfurt, donde había sido miembro del conjunto desde 1952.
Mantuvo estrechos lazos con Frankfurt y Neu-Isenburg durante muchas décadas, incluso después de mudarse a Graz en 2007 para vivir con su hijo, Uli Rennert, músico de jazz y profesor universitario. En febrero, se celebró una exposición conjunta que celebraba el legado de Franz Völker y Anny Schlemm en Neu-Isenburg, coincidiendo con el 97 cumpleaños de Schlemm. El evento incluyó un concierto y marcó la culminación de una serie de iniciativas culturales en honor a ambos artistas. Schlemm había donado previamente su archivo musical a la Franz Völker-und-Anny-Schlemm-Gesellschaft, una organización dedicada a preservar sus legados.
Este grupo también había apoyado a jóvenes sopranos a través del Premio Schlemm, otorgado anualmente por el Estudio de Ópera de Frankfurt. Sin embargo, la asociación se ha disuelto desde entonces. Neu-Isenburg reconoció las contribuciones de Schlemm a la música y la cultura al otorgarle el honor de ciudadana en 1999. Una calle en la nueva zona residencial de Birkengewann en la ciudad lleva su nombre, reflejando su influencia duradera en su ciudad natal. La Ópera de Frankfurt confirmó su muerte el 20 de agosto, afirmando que falleció en Graz, donde había residido en los últimos años.
Comenzó como soprano juvenil, evolucionó a mezzo-soprano y eventualmente asumió roles típicamente asociados con el contralto. Su versatilidad le permitió actuar en una amplia gama de repertorios, desde obras clásicas hasta óperas. Sus actuaciones se destacaron por su profundidad emocional y precisión técnica, ganando su aclamación en todos los continentes. Su conexión con Frankfurt fue profunda, no solo profesionalmente sino también a través de sus raíces familiares. La permanencia de su padre en la Ópera de Frankfurt dio forma a su exposición temprana a las artes, y su propia relación de larga data con la institución solidificó su estatus como una de sus intérpretes más célebres.
Incluso después de retirarse del escenario, continuó contribuyendo al tejido cultural de la región a través de su participación con instituciones locales y su apoyo a talentos emergentes. El legado de Schlemm incluye no solo sus grabaciones y actuaciones, sino también el impacto continuo de los materiales de archivo que dejó atrás. Estos recursos continúan sirviendo como inspiración para futuras generaciones de cantantes y académicos. Su fallecimiento marca el final de una era en la ópera alemana, pero su trabajo seguirá siendo influyente en los próximos años.
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