Investigadores de la Universidad de Stanford y el Instituto Arc han utilizado inteligencia artificial para diseñar genomas de bacteriófagos vivos y completamente funcionales por primera vez. Algunos de estos fagos creados artificialmente superaron a sus contrapartes naturales al replicarse más rápido, desplazar variantes naturales o ser más efectivos para matar bacterias huésped. El estudio, publicado en la revista Science, incluye una advertencia inusual sobre los riesgos potenciales de dicha tecnología. Los bacteriófagos son virus que infectan exclusivamente bacterias y se han considerado un arma potencial contra los microbios resistentes a los antibióticos debido a su capacidad para atacar específicamente a las bacterias. Sin embargo, las bacterias pueden desarrollar mecanismos de resistencia contra los fagos, lo que hace necesario que las terapias efectivas de los fagos se adapten rápidamente a nuevas resistencias, algo con lo que la IA podría ayudar. El equipo dirigido por el autor principal Samuel King utilizó modelos de lenguaje genómico llamados Evo 1 y Evo 2, entrenados en grandes cantidades de datos genéticos, para generar fagos.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo analiza la investigación científica que involucra bacteriófagos generados por IA y no presenta ninguna postura política, controversia o marco ideológico. Se centra puramente en los logros técnicos e implicaciones dentro del campo de la microbiología.




