La Unión Europea y Gran Bretaña han atribuido una campaña de ciberespionaje y sabotaje de una década dirigida a infraestructuras críticas en toda Europa a una unidad especializada del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), específicamente el 16o Centro. Esta unidad ha estado vinculada a varios grupos de piratería como Turla y ha estado implicada en ataques a redes gubernamentales y servicios esenciales en múltiples países, incluidos Francia, Alemania, Polonia y Ucrania. Se impusieron sanciones a nueve personas y cuatro entidades asociadas con estas actividades, aunque el 16o Centro no fue sancionado directamente. En Francia, una subunidad llamada Unidad 61240 fue identificada como responsable de violaciones dirigidas al Ministerio de Defensa y otros sistemas sensibles. En Polonia, la unidad del FSB fue acusada de lanzar campañas cibernéticas destinadas a interrumpir plantas combinadas de energía y calor, con un ataque supuestamente destinado a cerrar la red eléctrica del país, lo que podría haber afectado a más de 500,000 personas. Estas acciones reflejan una creciente táctica de integración de la inteligencia cibernética de la OTAN con las redes híbridas, como parte de la estrategia de Moscú.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo presenta una clara condena de las actividades cibernéticas rusas y destaca los esfuerzos de colaboración de los gobiernos occidentales para imponer sanciones.





