El actor español Borja Iglesias expresó su opinión sobre Donald Trump, reconociendo que le había mostrado su mano, pero con la condición de que se mantuviera al protocolo. El actor fue abierto sobre sus posiciones políticas y sociales, especialmente en lo que respecta a la oposición a la homofobia, el racismo y otras formas de discriminación. Aunque era un partidario de Trump, sus palabras sobre su matrimonio y su crítica al presidente de Estados Unidos, quisieron evitar un conflicto que podría tener consecuencias judiciales. La iglesia también enfatizó la limitación de su poder para cambiar las cosas, por lo que mostró un enfoque realista de la situación.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enfatiza su posición crítica hacia Donald Trump, usando la frase "no quiero que me metan en la cárcel" como una reacción irónica a su política.




