El primer ministro español, Pedro Sánchez, acusó a Israel y Rusia de colaborar para difundir desinformación sobre la crisis de inmigrantes ilegales en el enclave español de Ceuta, alegando que estas acciones estaban vinculadas a desacuerdos sobre las políticas de Ucrania y Oriente Medio. Citó al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) como fuente, aunque no se proporcionaron pruebas concretas. Sánchez negó cualquier papel de las autoridades marroquíes en la afluencia de migrantes y enfatizó que las condiciones han vuelto a la normalidad. Mientras tanto, una encuesta encargada por el periódico madrileño El Mundo encontró que el 82,2% de los votantes cree que el gobierno de Sánchez no hizo lo suficiente para abordar la crisis.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la crisis migratoria como una campaña deliberada de desinformación orquestada por Israel y Rusia, alineándose con las narrativas de derecha que a menudo acusan a los gobiernos de tendencia izquierdista de ser vulnerables a la manipulación externa.


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