Un gran número de migrantes intentó cruzar al enclave español de Ceuta desde Marruecos, resultando en al menos 57 muertes. Más de 50,000 personas hicieron el intento, aunque la mayoría regresó a Marruecos el viernes. La crisis llevó a un mayor escrutinio y medidas de control fronterizo por parte de países vecinos como Italia y Francia. El primer ministro español, Pedro Sánchez, condenó la afluencia como una violación de la integridad territorial, atribuyéndola a campañas de desinformación por parte de traficantes de personas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una descripción equilibrada de la crisis migratoria, que incluye las perspectivas de las autoridades españolas, las respuestas internacionales y las citas de las personas afectadas.





