El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, instó a las naciones africanas a colaborar en la gestión de la migración en medio del aumento de la violencia xenófoba y las protestas contra los inmigrantes en Sudáfrica. El malestar, alimentado por las afirmaciones de que los inmigrantes indocumentados contribuyen al crimen y la tensión económica, ha llevado a repatriaciones voluntarias a gran escala de más de 160,000 ciudadanos extranjeros en dos meses. Al menos cuatro inmigrantes han muerto en la violencia, lo que provocó condena internacional y llamados a una acción coordinada. Ghana ha criticado la violencia y busca un debate de la Unión Africana, mientras que Sudáfrica, históricamente un destino para los inmigrantes africanos, se ha enfrentado a repetidas olas de ataques xenófobos desde 2008.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una descripción equilibrada de la situación, centrándose en el llamado a la unidad africana y los desafíos planteados por la violencia xenófoba sin favorecer abiertamente ninguna postura política en particular.
