El gobierno de Sudáfrica está preparando nuevas regulaciones que rigen los viajes al extranjero de los ex líderes después de la reciente visita del presidente Jacob Zuma a la India. La medida se produce en medio de preocupaciones sobre las posibles implicaciones de tales viajes en los intereses nacionales y las relaciones diplomáticas. Durante la visita, Zuma fue fotografiado junto a Ajay Gupta, un miembro de la controvertida familia Gupta vinculado a escándalos de corrupción pasados, en un templo indio. La imagen provocó una protesta pública, lo que llevó a los funcionarios a considerar medidas de supervisión más estrictas. Zuma, que se desempeñó como presidente de 2009 a 2018, ha enfrentado numerosas acusaciones de mala conducta durante su mandato.
En 2022, una comisión descubrió que había influido en el nombramiento y destitución de ministros económicos clave bajo la guía de la familia Gupta. A pesar de estos hallazgos, las autoridades sudafricanas revocaron más tarde una orden de arresto contra Ajay Gupta. Mientras tanto, los dos hermanos menores de Gupta, Atul y Rajesh, huyeron a los Emiratos Árabes Unidos, donde un tribunal rechazó una solicitud de extradición en 2023.
El Alto Comisionado de Sudáfrica en la India, Anil Sooklal, también estuvo presente en el evento y desde entonces ha sido retirado. Sooklal ha negado cualquier irregularidad, aunque las circunstancias que rodean su retirada siguen siendo inciertas. El Ministro de Asuntos Exteriores, Ronald Lamola, anunció que su ministerio ha propuesto nuevos protocolos para los ex jefes de estado que planean viajes internacionales. Estas pautas requerirían informes detallados sobre cada viaje planeado, incluidas evaluaciones de riesgos políticos, diplomáticos y de seguridad. Las propuestas tienen como objetivo garantizar la transparencia y evitar situaciones que puedan socavar la posición internacional de Sudáfrica.
Lamola enfatizó que las recomendaciones tenían la intención de proporcionar "una evaluación informada" del apoyo necesario y las consecuencias potenciales de tales visitas. Este no es el primer caso en el que los compromisos extranjeros de Zuma han generado controversia. El año pasado, viajó a Marruecos mientras lideraba MK y apoyó públicamente la reclamación del país sobre el Sáhara Occidental, una postura a la que se opuso Sudáfrica. Durante la reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de Marruecos, Zuma fue fotografiado sosteniendo la bandera sudafricana, a pesar de ser parte de un grupo político opositor. Sudáfrica protestó formalmente esta acción con las autoridades marroquíes, destacando la sensibilidad del tema.
Las reglas propuestas reflejan el creciente escrutinio sobre las actividades de los líderes retirados y su impacto potencial en la gobernanza actual. Si bien las acciones de Zuma han generado críticas, también subrayan desafíos más amplios en la gestión de la influencia de los ex funcionarios en los asuntos internacionales. A medida que continúen las discusiones dentro del gobierno, es probable que el enfoque se desplace hacia la implementación de estos nuevos protocolos y la resolución de las tensiones subyacentes entre el liderazgo pasado y la diplomacia contemporánea. El resultado de estos desarrollos dará forma a cómo los futuros líderes navegarán controversias similares en el extranjero.
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