Axel Kicillof y Máximo Kirchner mantuvieron una reunión inesperada en la sede del gobierno de la provincia de Buenos Aires para gestionar las tensiones internas dentro del Partido Justicialista (PJ). El encuentro tuvo como objetivo establecer una tregua temporal de cara a una reunión del consejo prevista, destinada a organizar formalmente la estructura del partido. Este esfuerzo diplomático se produce tras recientes disputas sobre los procesos de selección de candidatos, en los que Kicillof defendió las primarias abiertas, mientras que figuras cercanas a Kirchner criticaron este enfoque. Además, la reunión abordó la necesidad de convocar al Congreso provincial, que aún no ha celebrado sesiones desde que Kicillof asumió el liderazgo del partido en febrero. Ambas facciones han implementado medidas de seguridad estratégicas, como exigir mayorías de dos tercios para decisiones clave, para evitar que ninguna de las partes obtenga el control unilateral del aparato del partido.
Lectura del sesgo (Centro): El informe mantiene la neutralidad al atribuir afirmaciones específicas a ambas facciones de manera equitativa, y al describir las dinámicas de poder sin adoptar una postura partidista.






