El viaje de Eli Sutherland hacia la paternidad compartida comenzó en 2019, cuando optaron por no perseguir la paternidad en solitario después de considerar los desafíos emocionales y logísticos. En ese momento, Sutherland, una persona no binaria, sintió que criar a un niño solo no se alineaba con sus valores personales o estilo de vida. A pesar de un profundo afecto por los niños, arraigado en experiencias infantiles como la niñera y las relaciones cercanas con familiares más jóvenes, Sutherland encontró la idea de ser el único responsable de un niño abrumador. Este conflicto interno llevó a una serie de decisiones que involucran tratamientos de fertilidad, incluida la inseminación intrauterina (IUI) y la fertilización in vitro (IVF).
Sin embargo, estos procedimientos finalmente no proporcionaron el resultado deseado, reforzando la comprensión de que la crianza en solitario no era el camino a seguir. En 2021, Sutherland dio un paso atrás en la búsqueda de la paternidad independiente y comenzó a explorar opciones alternativas. Durante este período, se involucraron en una extensa investigación y autorreflexión, lo que llevó a una conversación fundamental con su hermana mayor, Kathy.
Su perspectiva fue moldeada por creencias personales con respecto a la intimidad, la sexualidad y las demandas de una profesión docente, que ya implicaba una interacción frecuente con los niños. Sin embargo, el viaje reproductivo de Sutherland provocó un cambio en la mentalidad de Kathy. A través de discusiones regulares, Kathy comenzó a reconsiderar sus puntos de vista sobre la maternidad, expresando finalmente el deseo de seguir la fertilización in vitro (FIV) ella misma. Esta exploración mutua culminó en una decisión compartida de embarcarse en la crianza conjunta. Sutherland, que se identifica como no binaria, eligió adoptar el papel de un padre secundario, mientras que Kathy, ahora más abierta a la posibilidad de la maternidad, aceptó apoyar al nuevo hijo.
Su plan incluía trasladarse a Perth desde Melbourne durante los primeros seis meses de la vida del niño, una elección influenciada por la necesidad de estabilidad y cuidado durante el desarrollo temprano. El concepto de nibnibling, un término que combina sobrina o sobrino con hermano, era central para su comprensión de la relación, enfatizando la naturaleza no tradicional pero significativa de su vínculo con el niño. Su enfoque de la crianza compartida fue recibido con curiosidad y escepticismo ocasional de otros.
Sutherland enfatizó que no eran una pareja romántica, sino hermanos comprometidos a criar a un niño juntos. También abordaron las preocupaciones sobre las implicaciones financieras y sociales, señalando que aunque Sutherland no recibiría licencia parental remunerada, estaban dispuestos a tomar un tiempo prolongado de descanso para apoyar al niño. Además, destacaron la presencia de diversos modelos a seguir dentro del entorno del niño, asegurando la exposición a una variedad de perspectivas más allá de las normas de género tradicionales. La culminación de sus esfuerzos llegó en agosto de 2022, cuando Kathy dio a luz al niño.
La experiencia se desarrolló en un entorno hospitalario, marcado por la rutina pero profunda atmósfera del parto. Tanto Sutherland como Kathy llevaban ropa de hospital a juego, simbolizando su compromiso compartido con este nuevo capítulo. El momento del parto representaba no solo la llegada de una nueva vida, sino también el cumplimiento de una estructura familiar profundamente personal y no convencional. Su viaje continúa mientras navegan por las complejidades de la crianza compartida, ofreciendo un ejemplo único de cómo se puede definir a la familia más allá de las expectativas convencionales.
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