Solo hay democracia si hay garantía de la propiedad
El artículo analiza el estado fragmentado del registro y la gestión de la propiedad en Colombia, destacando cómo múltiples agencias, como el Registro, la Oficina Notarial, la Agencia Nacional de Tierras, IGAC y la Unidad para la Restitución de Tierras, operan de forma independiente con estructuras, presupuestos y burocracias separadas bajo diferentes ministerios. Esta fragmentación conduce a la ineficiencia, la corrupción y los obstáculos para los ciudadanos que buscan establecer legalmente la propiedad de la tierra. El autor, que anteriormente se desempeñó como Superintendente de Notaría y Registro, describe experiencias de primera mano con demoras burocráticas, registros inconsistentes y funcionarios que se benefician de servicios acelerados. A pesar de los avances tecnológicos como la digitalización y las firmas electrónicas, el progreso ha sido obstaculizado por intereses externos y mafiosos que se benefician de sistemas obsoletos significativos. El artículo financiero muestra cifras que muestran miles de millones gastados en contratos de servicio por estas agencias entre 2022 y 2026, enfatizando la falta de seguridad legal para los propietarios privados. Concluye pidiendo recortes institucionales y procesos presupuestarios para garantizar la consolidación y los derechos de propiedad.
Un ex alto funcionario del sistema de registro de tierras de Colombia ha advertido que la democracia del país está socavada por las instituciones fragmentadas responsables de los derechos de propiedad, pidiendo una reforma urgente para prevenir la corrupción y la ineficiencia. El funcionario, que anteriormente se desempeñó como superintendente de Notariado y Registro, argumenta que la falta de sistemas unificados e infraestructura digital ha permitido que persistan las lagunas burocráticas, permitiendo el injerto y retrasando procesos que deberían ser simples.
La estructura actual involucra a cinco entidades separadas, el Registro, el Notariado, la Agencia Nacional de Tierras (AGNT), el Instituto de Desarrollo Agrario (IGAC) y la Unidad de Restitución de Tierras (URT), cada una de las cuales opera bajo diferentes ministerios con sus propios presupuestos, procedimientos y burocracias.
El funcionario enfatizó que los derechos de propiedad forman la base de la democracia, afirmando que la verdadera legitimidad democrática llega cuando los ciudadanos pueden verificar la propiedad de la tierra sin burocracia excesiva o intermediarios. Señaló que durante su mandato se hicieron esfuerzos para modernizar el sistema a través de la digitalización, incluida la creación de una ventana de registro unificada y firmas electrónicas en los servicios notariales.
Estos grupos se beneficiaron del desorden y la complejidad existentes, lo que les permitió explotar el sistema para su beneficio personal. Como resultado, el país volvió a sistemas obsoletos y manipulables que priorizan las necesidades de los burócratas sobre los derechos de los propietarios. Las cifras financieras subrayan la escala del problema. 3 billones de pesos; y la Superintendencia de Notariado y Registro firmó 13.878 contratos por un valor de 468 mil millones de pesos. Los contratos adicionales heredados por la URT complican aún más el problema, destacando un gasto masivo sin la correspondiente seguridad de los derechos de propiedad.
El presidente Abelardo de la Espriella había prometido tales reformas durante su campaña, subrayando la urgencia de consolidar estas entidades en un cuerpo unificado. El funcionario pidió una clara delimitación de responsabilidades entre los ministerios del gobierno. Sugirió que el Ministerio de Agricultura se enfoque únicamente en la producción agrícola, el Ministerio de Justicia en la administración de justicia, y una Agencia de Propiedad recién creada maneje todos los aspectos de titulación, registro, mapeo catastral y aseguramiento de los derechos de propiedad.
En la actualidad, estas funciones se superponen, lo que lleva a la confusión y la ineficiencia. Trazando paralelos con los éxitos pasados, el funcionario citó la creación de la RUNT, una base de datos nacional que integra información sobre vehículos, compañías de seguros y ciudadanos, como evidencia de que Colombia puede lograr resultados similares en la gestión de la tierra.
Para hacer frente a estos desafíos se requiere voluntad política, reestructuración institucional e inversión tecnológica para garantizar la protección y la gestión transparente de los derechos de propiedad.
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