Una controversia ha estallado en el Museo Británico después de que al multimillonario Peter Thiel se le concediera acceso privado para ver el famoso tapiz de Bayeux, un artefacto de mil años de antigüedad, semanas antes de su apertura pública oficial, mientras que casi 80,000 visitantes hicieron cola en línea para la exposición. El incidente ha provocado indignación por el elitismo percibido y el trato desigual dentro de una de las instituciones culturales más famosas del mundo. La visualización exclusiva tuvo lugar el 18 de agosto, según funcionarios del museo, y fue organizada por Charlotte Apleyard, jefa de desarrollo del museo. La visita fue aprobada por George Osborne, director del museo, quien fue informado del arreglo pero no asistió.
El tapiz, que representa la conquista normanda de Inglaterra en 1066, es considerado uno de los artefactos históricos más importantes de Europa. Su presentación pública estaba programada para el 10 de septiembre, lo que significa que Thiel tuvo acceso más de dos semanas antes de tiempo. El personal del museo confirmó que Thiel, un prominente empresario estadounidense y ex asociado de Jeffrey Epstein, recibió un recorrido privado de la exposición. Sin embargo, este privilegio fue objeto de escrutinio ya que miles de visitantes comunes enfrentaron largas esperas para ver el tapiz a través del sistema de reserva en línea del museo. Según los informes, la cola llegó a casi 80,000 personas, y muchos expresaron su frustración por la disparidad de acceso.
La controversia se centra en la cuestión de quién recibe un trato especial en las instituciones culturales de alto perfil. Thiel, conocido por su influencia política y poder financiero, no es un donante del Museo Británico, ni el museo ha recibido ningún financiamiento de él, según la información disponible. Esto plantea preguntas sobre por qué se le concedió tal acceso privilegiado a alguien fuera del círculo habitual de partidarios o benefactores. El museo aún no ha emitido una declaración formal que aborde las circunstancias específicas de la visita de Thiel. Sin embargo, los documentos internos sugieren que la decisión de otorgar el acceso privado se tomó independientemente de cualquier contribución financiera.
Los funcionarios han enfatizado que el tapiz de Bayeux es un objeto extremadamente delicado que requiere un manejo cuidadoso, lo que podría justificar el acceso limitado durante su preparación para la exhibición.
Algunos han señalado que el museo se ha enfrentado previamente a críticas por incidentes similares que involucran visitas VIP y acceso restringido a exposiciones importantes. Otros han pedido una mayor transparencia en cómo se toman tales decisiones y si se alinean con los valores institucionales. La situación también ha llamado la atención sobre cuestiones más amplias que rodean el acceso de la élite a los espacios culturales. En los últimos años, a varias figuras de alto perfil se les han otorgado visitas detrás de escena a museos, galerías y otros sitios de patrimonio, a menudo sin una justificación clara.
Estas instancias han alimentado debates sobre si tales privilegios deberían reservarse para los donantes o si deberían extenderse al público en general en función del mérito o el interés. A medida que se desarrolla la controversia, el Museo Británico se enfrenta a presiones para aclarar sus políticas con respecto a las visitas privadas y garantizar que las futuras exposiciones prioricen el acceso equitativo.
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