Nicholas Brandram, un ex oficial del ejército sospechoso del incidente de 2017 'Putney pusher' en el que una mujer fue empujada frente a un autobús, ha muerto por suicidio según sus hermanas. Las hermanas afirman que era inocente y creen que la investigación de la Policía Metropolitana causó una inmensa presión que condujo a su muerte. Argumentan que sus características físicas no coinciden con la descripción del atacante, no tenía conexión con el área y voluntariamente proporcionó una muestra de ADN que nunca se publicó. Las hermanas acusan a la policía de negligencia y imprudencia, afirmando que el caso contra su hermano surgió inesperadamente y se basó en acusaciones maliciosas o erróneas. La Policía Metropolitana reconoció la tensión de ser investigado, pero no comentó sobre las afirmaciones específicas de negligencia.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la investigación policial como causante de estrés indebido y sugiere una posible negligencia, alineándose con las críticas de izquierdas a las prácticas de aplicación de la ley. El énfasis en las afirmaciones de inocencia de la familia y los problemas sistémicos dentro de la fuerza policial refleja un enmarcamiento a la izquierda.






