Una nueva iniciativa de investigación dirigida por académicos de la Escuela Kennedy de Harvard sugiere que el fandom deportivo, a menudo descartado como trivial o incluso dañino, podría servir como un pegamento social vital en una sociedad cada vez más dividida. La Iniciativa de Fandom y Conexión Social, encabezada por el profesor Todd Rogers y la estudiante de doctorado Audrey Feldman, argumenta que el entusiasmo compartido por los deportes puede cerrar brechas culturales e ideológicas, ofreciendo una forma de "medicina social" para las fracturas en el tejido social estadounidense.
Su objetivo es explorar cómo el fandom deportivo influye en la cohesión social, utilizando métodos empíricos para evaluar si puede actuar como un contrapeso a la creciente polarización. Rogers, profesor de políticas públicas de Weatherhead, y Feldman, un candidato a doctorado, creen que a pesar de su ubicuidad, el fandom deportivo permanece en gran medida sin examinar en los círculos académicos.
Los investigadores apuntan a datos globales que muestran que el 51% de las personas en todo el mundo son fanáticos del fútbol, con el 27% de los estadounidenses que siguen el deporte. Durante la Copa del Mundo, el 40% de los estadounidenses planearon ver al menos algunos partidos. Este compromiso generalizado, argumentan, representa una oportunidad única para estudiar cómo los intereses compartidos pueden fomentar conexiones a través de las diferencias.
Feldman, cuyos estudios de pregrado en economía incluyeron un enfoque en el impacto de los programas sociales en las comunidades marginadas, vio el potencial en la aplicación de principios similares a los deportes. Rogers, conocido por sus recuerdos de las Águilas de Filadelfia, reconoció el valor sin explotar del fandom como una institución social. Su trabajo desafía las percepciones prevalecientes del fandom deportivo, que según ellos con frecuencia se subestima o incluso estigmatiza. En una encuesta realizada como parte de su investigación, se pidió a los no fanáticos que colocaran a los entusiastas del deporte en una simbólica escala de "ascenso del hombre", una representación visual del progreso evolutivo.
La mayoría de los no fanáticos clasificaron a los apasionados fanáticos del deporte alrededor del nivel de Homo erectus, lo que sugiere una visión desdeñosa de la importancia social del fandom. Rogers argumenta que esta evaluación es errónea, señalando que el fandom deportivo ofrece una plataforma rara para la unidad en un momento en que las instituciones tradicionales como los clubes sociales, los partidos políticos y las organizaciones religiosas están disminuyendo en influencia.
Por el contrario, los Chargers de Los Ángeles, típicamente alineados con la política liberal, atraen una base de fans con una proporción más o menos opuesta. Estos hallazgos sugieren que el fandom deportivo puede trascender las afiliaciones políticas, creando espacios donde las personas de diferentes orígenes se unen. Además de analizar los patrones existentes, Rogers y Feldman están realizando experimentos basados en la teoría de juegos para medir los efectos del fandom compartido en la dinámica grupal.
Los resultados preliminares indican que las experiencias compartidas, como asistir a un juego en vivo o ver un partido con otros, pueden reducir la hostilidad y fomentar la cooperación. A medida que la iniciativa avanza, los investigadores planean publicar sus hallazgos en los próximos meses, con el objetivo de generar discusiones académicas y políticas más amplias.
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