El gobierno, dirigido por el ministro Gwede Mantashe, argumenta que levantar la prohibición es necesario para la seguridad energética y el crecimiento económico, citando la dependencia del país de los productos petrolíferos importados y los aproximadamente 370 billones de pies cúbicos de gas de esquisto en la cuenca del Karoo. Sin embargo, el artículo de opinión destaca preocupaciones ambientales y sociales significativas, particularmente con respecto a la escasez de agua y la contaminación.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo presenta la postura pro fracking del gobierno como una cuestión de necesidad económica, pero enmarca la decisión a través de una lente de precaución y riesgo ambiental.






