Sergio Murillo, un sobreviviente de la tragedia de Biescas en 1996, reflexiona sobre cómo el trauma de ese día sigue afectándolo incluso treinta años después. En una entrevista, Murillo destaca la importancia de no olvidar las lecciones de la tragedia, que causó la muerte de 87 personas, incluidos sus propios padres y hermanos. Ha sido uno de los principales defensores de la necesidad de responsabilizar a las administraciones públicas y evitar que se repitan errores similares. Aunque ha logrado reconstruir su vida familiar y encontrar tranquilidad, el recuerdo de ese día sigue siendo una parte fundamental de su existencia.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo se centra en un acontecimiento trágico y en los continuos llamados a la rendición de cuentas de las autoridades públicas, que es un tema políticamente cargado.Sin embargo, el tono sigue siendo equilibrado, presentando las reflexiones personales de los sobrevivientes sin promover abiertamente ninguna agenda política específica.


