Marija Selak Raspudić, miembro del grupo parlamentario del partido Drita, ha pedido al presidente Zoran Milanović que tome medidas decisivas en lugar de permanecer pasivo en medio de la creciente crisis política provocada por el descubrimiento de residuos peligrosos vertidos en Gospić.
Raspudić criticó la falta de unidad entre las fuerzas de oposición a pesar de su objetivo compartido de forzar a la renuncia del gobierno. Aunque reconoció que Drita no participó en una reunión reciente organizada por la alianza "Most", aclaró que la ausencia se debió a razones logísticas, específicamente, al no recibir una invitación oportuna.
La controversia en torno al vertido de desechos tóxicos en Gospić ha intensificado el escrutinio sobre la respuesta del gobierno. Según Raspudić, la situación exige más que gestos simbólicos o retórica política. Señaló el papel constitucional del presidente, afirmando que Milanović debe actuar con decisión para invocar sesiones de emergencia del parlamento, un mecanismo que puede responsabilizar al gobierno.
Raspudić destacó además las preocupaciones con respecto a la credibilidad de las instituciones estatales clave, particularmente el Instituto Croata de Salud Pública (HZJZ). Recordó las críticas anteriores al director de HZJZ, Krunoslav Capak, durante la pandemia, acusándolo de priorizar los intereses políticos sobre la orientación de salud pública. Advirtió que podrían surgir patrones similares en la forma en que se manejan los resultados de las pruebas ambientales en Gospić, lo que podría socavar la confianza en las narrativas oficiales.
Durante una conferencia de prensa, minimizó la gravedad de la situación, refiriéndose al tema como una forma de exageración política o pánico. Sus comentarios fueron recibidos con escepticismo, especialmente después de que cambió el enfoque a indicadores económicos como las calificaciones crediticias y el rendimiento del turismo. El contraste entre su tono y la gravedad de la amenaza ambiental planteó preguntas sobre las prioridades y la transparencia del gobierno.
Desafió las afirmaciones de Plenković de que el gobierno había actuado apropiadamente bajo las regulaciones existentes, argumentando que la demora en abordar el problema de la eliminación de residuos había sido innecesaria y perjudicial. Milinović también abordó las acusaciones en su contra personalmente, desestimandolas como intentos de desviar la atención de los problemas reales que enfrentaba la región. Milinović acusó al gobierno de no actuar rápidamente, señalando lagunas procesales que permitieron demoras en la resolución de la situación.
Sin embargo, los cambios en el volumen de residuos y otros factores obstaculizaron el progreso, lo que llevó a un período prolongado de incertidumbre para los residentes. El alcalde también comentó sobre la dinámica interna dentro de la coalición gobernante, sugiriendo que algunos miembros se habían vuelto más vocales en sus críticas al gobierno.
A medida que la situación continúa desarrollándose, el papel de la presidencia y la efectividad de los controles institucionales sobre el poder ejecutivo siguen siendo centrales en el debate. Con la creciente preocupación pública por los riesgos para la salud que representan el suelo y el agua contaminados, la demanda de una acción rápida y transparente se hace más fuerte.
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