El 28 de julio, un poderoso terremoto azotó el suroeste de Japón, causando daños significativos y aumentando la preocupación por las víctimas. Al menos una persona fue confirmada muerta en la prefectura de Kumamoto, según Kyodo News. El primer ministro Sanae Takaichi declaró que las autoridades aún estaban evaluando el alcance de los daños, señalando lesiones, cortes de energía, incendios, daños en carreteras y puentes y edificios colapsados. Más de 300,000 personas recibieron órdenes de evacuar, con 3,600 militares desplegados para operaciones de rescate. En Kashima, parte de un centro comercial se derrumbó después de una explosión, atrapando a numerosas personas. Los equipos de rescate informaron entre 20 y 30 empleados desaparecidos, con algunos informes que sugieren que un gran número podría haber muerto. Incidentes adicionales incluyeron personas desaparecidas en una planta e infraestructura industrial dañada como puentes y automóviles.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta información factual sobre el terremoto y sus secuelas sin favorecer abiertamente ninguna ideología política.






