La sequía sin precedentes que afecta a partes de Europa ha obligado a las centrales nucleares a cerrar, lo que genera preocupaciones sobre la seguridad energética y la viabilidad a largo plazo de la infraestructura dependiente del agua. En Francia, dos reactores de la planta de Chooz en la región de las Ardenas se detuvieron el 4 de agosto debido a la reducción de los niveles de flujo en el río Mosa, mientras que otro reactor en Cattenom en el Mosela también se vio afectado. Esto sigue a interrupciones similares en Hungría y Rumania, donde la disminución de los niveles fluviales ha amenazado la operación de instalaciones nucleares clave. La situación pone de relieve cómo el cambio climático está afectando incluso a sectores tradicionalmente considerados resistentes, como la energía nuclear.
En Francia, que depende de 57 reactores que representan casi el 70% de su generación de electricidad, la crisis ha expuesto vulnerabilidades vinculadas a la disponibilidad de agua. Todas las plantas nucleares están ubicadas cerca de ríos o costas para facilitar los procesos de enfriamiento, con agua extraída de estas fuentes y devuelta después del tratamiento. La compañía de servicios públicos francesa EDF confirmó que los cierres en Chooz y Cattenom fueron provocados por bajos flujos de agua, que violan acuerdos diseñados para proteger los recursos hídricos compartidos. Un acuerdo franco-belga de 1998 obliga a detener las operaciones cuando la descarga del río cae por debajo de ciertos umbrales, asegurando suficiente agua para usos industriales y ecológicos.
Más allá de Francia, el impacto se extiende por toda Europa Central. El Danubio, el río más grande del continente, ha alcanzado niveles históricamente bajos, exacerbados por olas de calor prolongadas y la reducción de las lluvias desde mayo. En Hungría, la única planta nuclear del país se enfrentó a un posible cierre completo hasta que los ingenieros lograron mantener operativa una turbina. El gobierno ha instado a las grandes industrias y hogares a reducir el consumo durante las horas punta, mientras importa electricidad adicional para compensar el déficit.
Rumania también se ha visto gravemente afectada, con la disminución del flujo del Danubio que amenaza a la planta nuclear de Cernavoda. Las autoridades recurrieron a la marina rumana, que llevó a cabo detonaciones controladas a lo largo del canal de Bălăciuța para redirigir el agua hacia la planta. A pesar de estos esfuerzos, un reactor tuvo que ser cerrado temporalmente. La intervención subraya la creciente dependencia de las medidas de emergencia para mantener la infraestructura crítica en medio del empeoramiento de las condiciones climáticas.
En algunos casos, las temperaturas del agua aguas arriba de los reactores ya superan las normas ecológicas, lo que obliga a cierres frecuentes. Por ejemplo, la planta de Golfech en el departamento de Tarn-et-Garonne se ha detenido regularmente debido a preocupaciones de contaminación térmica. Estos incidentes reflejan tendencias más amplias de estrés inducido por el clima en los sistemas de agua, que a su vez afectan la producción de energía. A pesar de estos desafíos, Francia continúa manteniendo un superávit en la producción de electricidad. Según datos del Operador del Sistema de Transmisión Francés (RTE), el país exportó cantidades récord de electricidad durante la primera mitad de 2026, superando los niveles anuales promedio.
Mientras que algunos reactores permanecen fuera de línea, la producción general de la nación sigue siendo robusta, lo que sugiere resiliencia frente a las interrupciones actuales. Sin embargo, los expertos advierten que la sequía sostenida podría erosionar esta estabilidad, especialmente a medida que los patrones climáticos se vuelven más erráticos. En toda Europa, los gobiernos y los servicios públicos están lidiando con la necesidad de adaptarse a las cambiantes realidades hidrológicas. La crisis ha provocado llamadas a una mayor inversión en tecnologías alternativas de enfriamiento y fuentes de energía diversificadas. Mientras tanto, la interdependencia de los sistemas de agua y energía ha intensificado el escrutinio de las políticas que rigen la asignación de recursos.
A medida que avanza el verano, la magnitud de los daños y las implicaciones a largo plazo probablemente determinarán las futuras estrategias energéticas en la región.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor