Según informaciones divulgadas por la Folha de S.Paulo, el fenómeno climático puede causar retrasos significativos en la ventana de siembra de la soja, que a su vez también afectaría el período ideal para el cultivo del maíz safrín.El Niño, conocido por provocar sequías en regiones como el Centro-Oeste y el Sur del país, ya está siendo monitoreado con especial atención por los organismos responsables del seguimiento de las condiciones climáticas y por las instituciones vinculadas a la producción agrícola.
Según informes técnicos, el Niño actual es considerado uno de los dos más intensos observados en los últimos años, lo que aumenta las posibilidades de una estación de siembra desfavorable. Una previsión indica que la falta de lluvias durante el período crítico de implantación de los cultivos puede reducir la calidad y la productividad de las cosechas. Los expertos advierten que, si no se realizan ajustes en las prácticas de manejo, una superficie cultivada de soja puede reducirse, lo que repercute directamente en los ingresos de los productores y en la oferta nacional de granos.
Además, el retraso en la plantación de soja tiende a influir negativamente en el calendario del maíz safrinha, que generalmente se planta después de una cosecha de soja. Con el avance del fenómeno climático, hay mayor probabilidad de que el maíz se planta en condiciones menos ideales, lo que puede comprometer la calidad de la cosecha y, en consecuencia, la seguridad alimentaria del país. La región de Mato Grosso, principal productor de soja de Brasil, está bajo observación constante, ya que es una de las áreas más vulnerables a los efectos de El Niño.
Los agricultores están buscando alternativas para mitigar los impactos del clima adverso. Algunos han optado por retrasar el inicio de la siembra o alterar una especie cultivada, pero esto requiere inversiones adicionales y una planificación cuidadosa. Organizaciones como Embrapa y Conab están trabajando en asociación con los productores para proporcionar orientaciones sobre estrategias de cultivo adaptadas a las condiciones climáticas. Además, se está discutiendo la posibilidad de ampliar una zona dedicada al cultivo de sorgo, un cultivo que presenta una menor dependencia de lluvias regulares y puede ser una alternativa viable en situaciones de escasez de agua.
La situación también ha suscitado debates sobre la necesidad de políticas públicas más robustas para apoyar a los agricultores frente a eventos climáticos extremos.Los representantes del sector agrícola han destacado la importancia de programas de financiación para la adquisición de riego y tecnologías de conservación del suelo, que pueden ayudar a reducir los daños causados por El Niño.Sin embargo, la implementación de dichas medidas aún enfrenta obstáculos, principalmente relacionados con la disponibilidad de recursos financieros y la capacidad de adaptación de las propiedades rurales.
Ante esta realidad, la comunidad científica y los órganos gubernamentales están reforzando la necesidad de una vigilancia continua sobre las condiciones climáticas y la divulgación de información precisa y oportuna. La previsión de El Niño sigue siendo el tema central de las conversaciones entre agricultores, investigadores y autoridades, con todos los involucrados buscando formas de minimizar los impactos negativos y garantizar la continuidad de la producción agrícola en el país.
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