Un tiroteo masivo ocurrió durante una fiesta rave en Aarau, Suiza, dejando un muerto y seis heridos. El incidente tuvo lugar en las primeras horas del domingo 31 de agosto de 2026, cerca de la pista de carreras de caballos en el distrito de Schachen. Según los informes policiales, el sospechoso disparó más de 40 disparos con un rifle de asalto desde fuera del recinto del festival, apuntando a una multitud de más de 100 personas. Más tarde regresó a su vehículo y disparó rondas adicionales, incluso a un automóvil en marcha. La víctima, una mujer de 22 años, sucumbió a sus heridas, mientras que otros fueron tratados por heridas.
El sospechoso, identificado como un hombre suizo de 43 años sin antecedentes migratorios, fue arrestado bajo sospecha urgente en las primeras horas del lunes 1 de septiembre de 2026, en Delémont, en el cantón de Jura. La policía confirmó que él es "con certeza bordeando la seguridad" el perpetrador buscado en relación con el ataque. No hay indicios de cómplices o co-conspiradores. El sospechoso no tenía antecedentes previos con la fuerza policial de Aargau, aunque era conocido por delitos menores de tráfico. Las autoridades creen que el ataque fue un acto de violencia aleatorio, clasificado como una emboscada. El sospechoso se acercó a la zona del festival a pie después de llegar en automóvil.
Desde fuera del lugar del evento, disparó varias rondas con un rifle de asalto, cambiando de dirección varias veces. Después, regresó a su vehículo y continuó disparando con una pistola, incluso a un vehículo que se alejaba. Luego huyó de la escena. El sospechoso se entregó a la policía en Delémont, donde llegó con el arma y el vehículo sospechosos. Su captura siguió a extensos esfuerzos nacionales e internacionales. Los testigos inicialmente señalaron un vehículo con matrículas jurásicas, reduciendo cientos de vehículos potenciales a través del análisis de video. Más de 100 vehículos fueron examinados antes de que se confirmara la identidad del sospechoso.
La policía aún no ha determinado un motivo para el ataque. Describen el incidente como un aparente asesinato de locura, pero han descartado motivaciones ideológicas o extremistas. No hay evidencia que vincule al sospechoso con el lugar o con cualquier individuo presente en el evento. El sospechoso se ha negado a hacer declaraciones, invocando su derecho contra la autoincriminación. El caso ha provocado discusiones sobre el control de armas en Suiza. Un periodista local señaló que el sospechoso poseía dos pistolas y un rifle de asalto AK-74, que adquirió hace aproximadamente dos décadas. Bajo las leyes actuales de armas de fuego, es probable que tales armas no se puedan obtener legalmente hoy en día.
La investigación continúa, centrándose en si hubo otros factores que contribuyeron a las acciones del sospechoso. Se está consultando a expertos en salud mental para evaluar posibles condiciones psicológicas que podrían haber influido en el ataque. La policía no ha revelado más detalles sobre la vida personal o la historia del sospechoso. A medida que se desarrolla la investigación, las autoridades enfatizan la necesidad de vigilancia y cooperación pública.
El caso pone de relieve las preocupaciones en curso con respecto al acceso a las armas de fuego y los riesgos potenciales asociados con su posesión.
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