Una mujer en Australia se ha quedado con lesiones permanentes después de haber sido operada por error por el personal médico que la confundió con otro paciente que compartía el mismo nombre. El incidente ocurrió en Melbourne el 23 de enero, cuando Debra Buchanan estaba programada para un procedimiento de rutina para extirpar un crecimiento benigno de la piel conocido como fibroma. En su lugar, fue sometida a una cirugía que extirpó una gran parte de sus genitales externos, lo que resultó en sangrado severo y daño físico duradero. El error comenzó durante la llamada inicial al hospital. Cuando el personal anunció el nombre orahDeborah, la señora Buchanan solicitó la confirmación del apellido. Según informes de Current Affair, la señora Buchanan fue sometida a una cirugía que eliminó una gran parte de sus genitales externos, lo que resultó en sangrado severo y daño físico duradero.
Buchanan explicó que ella nunca habría llamado a un paciente por su primer nombre solo. Notó que la otra paciente, también llamada Deborah, había afirmado ser la correcta, mientras que el equipo médico insistió en que ya tenían al paciente correcto. La señora Buchanan, que anteriormente trabajó como asistente dental, no fue consciente del error hasta después de la operación. Al regresar al baño, notó una gran hemorragia e inmediatamente alertó a una enfermera. La enfermera inicialmente atribuyó la pérdida de sangre al procedimiento en sí. Sin embargo, cuando la señora Buchanan preguntó qué operación había tenido lugar, descubrió que el fibroma, supuestamente la razón de la cirugía, todavía estaba presente en su cuerpo.
La situación pone de manifiesto un defecto crítico en la forma en que los hospitales manejan la identificación de los pacientes, especialmente cuando los nombres se comparten entre múltiples individuos. En este caso, la confusión surgió debido a la similitud en los nombres de los pacientes. Si bien los procedimientos exactos seguidos por el equipo médico siguen siendo poco claros, el resultado ha dejado a la señora Buchanan con consecuencias físicas irreversibles y angustia emocional. Los profesionales médicos involucrados en el caso aún no han proporcionado explicaciones detalladas sobre la secuencia de eventos que condujeron a la identificación errónea.
Sin embargo, el incidente subraya preocupaciones más amplias sobre los protocolos de seguridad del paciente, especialmente en entornos donde varios pacientes comparten nombres similares. Los hospitales generalmente confían en una combinación de identificadores como números de identificación, fechas de nacimiento e información de contacto para evitar tales errores, sin embargo, este caso sugiere que estas medidas fueron ignoradas o insuficientes.
Mientras que la acción legal contra el hospital está bajo consideración, el enfoque sigue siendo abordar los problemas sistémicos dentro de las instituciones de salud para prevenir futuras ocurrencias. Las autoridades de salud australianas han sido informadas del caso, aunque no se ha emitido una declaración oficial en esta etapa.
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