En 1990, después de casi seis años de excavación, los trabajadores de Gran Bretaña y Francia finalmente se encontraron a 40 metros bajo el nivel del mar, completando una de las mayores hazañas de ingeniería del siglo XX. Los dos equipos, que trabajaban desde lados opuestos del Canal de la Mancha, se conectaron con éxito bajo el agua, marcando la culminación de un proyecto que se había previsto más de dos siglos antes. El Canal de la Mancha, conocido como La Mancha, había servido durante mucho tiempo como frontera natural entre Gran Bretaña y Europa continental. El viaje entre las dos costas se limitaba a transbordadores o aviones, a menudo obstaculizado por fuertes vientos y condiciones climáticas impredecibles.
Esto cambió hacia el final del siglo XX con la realización de un sueño que había persistido durante más de 200 años, la construcción de un túnel que unía directamente a los dos países. Un momento crucial ocurrió el 1 de diciembre de 1990, cuando los trabajadores británicos y franceses, después de casi seis años de excavación, rompieron la capa final de roca y se encontraron bajo tierra aproximadamente 40 metros debajo del lecho marino. El trabajador británico Graham Fagg y el ingeniero francés Philippe Cozette fueron los primeros en darse la mano en el espacio subterráneo, creando la primera conexión terrestre directa entre Gran Bretaña y Europa continental en miles de años.
La precisión del proyecto fue notable, dos equipos que operaban desde los extremos opuestos del canal se perdieron unos pocos centímetros. Este logro subrayó la planificación avanzada y las capacidades tecnológicas que hicieron posible tal hazaña. La idea de construir un túnel sumergido se remonta a más de dos siglos. La primera propuesta seria llegó en 1802, cuando el ingeniero francés Albert Mathieu sugirió construir un pasaje debajo del Canal de la Mancha con una isla artificial para la ventilación. A lo largo de los siglos XIX y XX, surgieron numerosos nuevos planes, aunque con frecuencia se estancaron por preocupaciones de seguridad, altos costos y limitaciones técnicas.
No fue hasta 1986 que los gobiernos británico y francés firmaron un acuerdo para construir un túnel ferroviario que conecta Folkestone en Inglaterra con Coquelles en Francia. El proyecto requirió la construcción de tres túneles paralelos: dos grandes túneles ferroviarios para trenes de pasajeros y un túnel de servicio más pequeño para fines de mantenimiento y seguridad.
Uno de los mayores desafíos fue asegurar que los dos equipos se reunieran con precisión en la ubicación planeada sin contacto visual. Métodos geodésicos avanzados, sistemas de guía láser y monitoreo continuo de la estructura del suelo ayudaron a lograrlo. 5 kilómetros, con aproximadamente 37 kilómetros ubicados bajo el agua. Es uno de los túneles ferroviarios submarinos más largos del mundo. El túnel facilita el movimiento de trenes Eurostar que conectan Londres con París, Bruselas y otras ciudades europeas, así como trenes de carga que transportan mercancías entre Gran Bretaña y Europa. Además, los servicios de transporte transportan vehículos, autobuses y camiones, mejorando aún más la conectividad.
La construcción fue un esfuerzo logístico masivo. En su apogeo, alrededor de 13.000 trabajadores participaron, y entre 1988 y 1991, se excavaron aproximadamente 150 kilómetros de túnel. Más allá del trabajo físico, los ingenieros desarrollaron sistemas complejos de ventilación, protección contra incendios, drenaje y seguridad, todos diseñados para funcionar profundamente bajo el mar. El túnel del Canal no es simplemente un enlace de transporte, sino un símbolo de cooperación internacional y progreso tecnológico. Permite viajes más rápidos y confiables entre Gran Bretaña y Europa, independientemente de las condiciones climáticas marítimas, al tiempo que reduce las emisiones en comparación con los viajes aéreos frecuentes.
Más de tres décadas después de su histórico avance, el túnel sigue siendo considerado como uno de los proyectos de infraestructura más impresionantes del mundo, un testimonio del poder de la tecnología y la colaboración.
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