El presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió a Kiev de severas represalias después de los recientes ataques ucranianos contra objetivos económicos rusos, como refinerías de petróleo y centros logísticos. En su primera entrevista desde que comenzaron los ataques, Putin afirmó que Ucrania ha desatado "el espíritu de la botella" al atacar la economía rusa, y prometió que las contramedidas de Moscú serían rápidas y más destructivas. Defendió el uso de misiles balísticos por parte de Rusia contra Ucrania, argumentando que eran necesarios y efectivos, especialmente dada la limitada capacidad de Ucrania para interceptarlos. Putin criticó el plan de 40 días de Ucrania respaldado por Occidente para paralizar la economía de Rusia como un fracaso, al tiempo que reconoció algunos daños, pero insistió en que no había debilitado la unidad de Rusia. Anunció planes para atacar áreas sensibles de la economía de Ucrania, incluidas las exportaciones agrícolas, que son cruciales para rechazar las finanzas de Kiev.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo presenta las declaraciones de Putin de una manera que se alinea con las narrativas del estado ruso, enfatizando su justificación de las acciones militares y enmarcando los esfuerzos de Ucrania como fracasos.





