Un avión de combate ruso de quinta generación, el Sukhoi Su-57, se estrelló cerca de Moscú durante una misión de entrenamiento el jueves, según los informes. El incidente ocurrió poco después del despegue, y el piloto logró eyectarse con seguridad. El Ministerio de Defensa ruso atribuyó el accidente a una falla técnica, pero las cuentas alternativas sugieren que la aeronave fue derribada por sus propias defensas aéreas después de un ciberataque. El Su-57, que entró en servicio en 2020, representa un avance significativo en la tecnología de aviación militar rusa, con capacidades avanzadas de sigilo y aviónica sofisticada.
Su costo de producción se estima en alrededor de 40 millones de euros, lo que lo convierte en uno de los aviones de combate más caros del mundo. El accidente tuvo lugar en una zona fuera de Moscú, y los funcionarios declararon que no hubo víctimas ni daños en el suelo. Según el Ministerio de Defensa ruso, la causa del accidente está bajo investigación, con los hallazgos iniciales apuntando a un mal funcionamiento mecánico. Sin embargo, han surgido narrativas contradictorias, lo que agrega complejidad a la situación.
Según InformNapalm, sus hackers accedieron a datos internos de la unidad BARS Moskva, incluidas las transmisiones en vivo del centro de entrenamiento. Estos materiales fueron analizados y compartidos con el ejército ucraniano, proporcionando información sobre los procedimientos de entrenamiento, hardware, software y posibles vulnerabilidades dentro del sistema de defensa aérea. El grupo sugirió que, con base en esta información, una tripulación de BARS ejecutó un ataque dirigido contra el Su-57, confundiéndolo con un avión enemigo debido a los sistemas cibermanipulados.
Citaron ataques cibernéticos exitosos anteriores contra el fabricante OKBM, que ya había expuesto datos confidenciales sobre el Su-57. A pesar de estas afirmaciones, verificar la exactitud de la narrativa pro-ucraniana sigue siendo un desafío. La confirmación independiente del presunto ataque cibernético no ha sido inmediata. Mientras tanto, algunas fuentes rusas cuestionan la versión oficial de una falla técnica. El blogger militar Romanov planteó preguntas sobre la confiabilidad de la explicación oficial, sugiriendo que el sistema de defensa aérea podría haber jugado un papel en el incidente.
En contraste, la Red de Seguridad Aérea informó que fuentes rusas confiables indicaron que ambos motores perdieron potencia poco después del despegue. Esto sugiere que si bien un problema técnico podría haber contribuido al accidente, otros factores como la posible interferencia del sistema de defensa aérea siguen sin probarse. La pérdida del Su-57 es particularmente significativa dado sus números de producción limitados y la importancia estratégica en el conflicto en curso de Rusia con Ucrania. El incidente destaca las crecientes complejidades de la guerra moderna, donde los avances tecnológicos y las amenazas cibernéticas se cruzan de manera impredecible. A medida que continúan las investigaciones, la verdadera causa del accidente sigue siendo incierta.
Tanto el gobierno ruso como los actores externos presentan explicaciones rivales, cada una respaldada por diferentes evidencias y perspectivas. El resultado de estas investigaciones probablemente influirá en futuras estrategias y políticas con respecto a las operaciones militares y las medidas de ciberseguridad. Hasta que surja más información, las circunstancias que rodean el accidente del Su-57 seguirán siendo objeto de debate y escrutinio.
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